[{"data":1,"prerenderedAt":74},["ShallowReactive",2],{"hreflang:/es/p/p1-prehistoria/ch/p1ch2-neandertal-y-el-apogeo-del-paleolitico":3,"chapter:p1ch2:es":7,"chapters:p1:es":46},{"fr":4,"en":5,"es":6},"/p/p1-la-prehistoire/ch/p1ch2-neandertal-et-lapogee-du-paleolithique","/en/p/p1-prehistory/ch/p1ch2-neanderthal-and-the-peak-of-the-paleolithic","/es/p/p1-prehistoria/ch/p1ch2-neandertal-y-el-apogeo-del-paleolitico",{"period":8,"chapter":27},{"id":9,"title":10,"titleEn":11,"titleEs":10,"range":12,"rangeEn":13,"rangeEs":12,"covers":14,"coverArtworkId":22,"cover":23},"p1","Prehistoria","Prehistory","≈ 1 000 000 a. C. → 600 a. 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Su origen, sin embargo, se sitúa fuera de Francia, en la sima española de los Huesos, donde un conjunto excepcional de más de siete mil huesos, datado en unos \u003Cstrong>430 000 años\u003C/strong>, ha proporcionado la prueba genética más antigua conocida de este linaje. El propio nombre de la especie procede de un descubrimiento mucho más tardío: fue en \u003Cstrong>1856\u003C/strong>, en el valle alemán del Neander, cuando sus restos fueron reconocidos por primera vez como pertenecientes a una humanidad distinta de la nuestra.\u003C/p>\n\u003Cp>Reconstruir este larguísimo periodo —casi 420 000 años, desde la llegada de Neandertal hasta el final del Paleolítico superior— exige conjugar dos relatos paralelos. El primero, el de una humanidad de pleno derecho: sepulturas dispuestas en la Chapelle-aux-Saints y en la Ferrassie, un régimen alimentario de gran cazador confirmado por el análisis isotópico de huesos franceses, y un pensamiento simbólico cuya existencia sigue dividiendo a los investigadores. El segundo, el de otra humanidad llegada más tarde a ocupar el mismo suelo: \u003Cem>Homo sapiens\u003C/em>, cuya presencia en Francia se data hoy en al menos \u003Cstrong>54 000 años\u003C/strong>, mucho antes de que un yacimiento del Perigord, el abrigo de Cro-Magnon, le diera su nombre popular.\u003C/p>\n\u003Cp>Lejos de un reemplazo brutal, estas dos especies conviven, se observan y a veces se cruzan: la genética atestigua hoy una hibridación real, antes de que Neandertal se extinguiera, según las dataciones más recientes, entre \u003Cstrong>44 200 y 40 600 años\u003C/strong> —varios miles de años antes de lo que se pensaba durante mucho tiempo. Esta desaparición, cuyas causas exactas siguen debatiéndose, abre paso a lo que sigue siendo una de las cumbres de la creatividad humana: la explosión del arte parietal, encarnada en Francia por varios yacimientos excepcionales, Chauvet, Cosquer y Lascaux.\u003C/p>\n\u003Cp>Este capítulo sigue así seis grandes momentos: la instalación de Neandertal en Europa y su ruptura técnica con las industrias anteriores; las pruebas arqueológicas de una vida social y espiritual elaborada; la llegada de Cro-Magnon y la coexistencia de las dos humanidades; la desaparición de Neandertal y las hipótesis que la rodean; el nacimiento del arte parietal; y por último las innovaciones técnicas —aguja de ojo, propulsor, adorno personal— que transforman la vida cotidiana del Paleolítico superior.\u003C/p>\n\u003Cp>Este periodo moldea, quizá más que ningún otro, la imagen que nos hacemos de la Prehistoria: la de una humanidad plural, capaz de duelo, de creación y de innovación técnica, mucho antes de la invención de la agricultura que abrirá el capítulo siguiente.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>I. ~430 000 – 240 000 años antes de nuestra era: la llegada y el asentamiento de Neandertal en Europa\u003C/h2>\n\u003Cp>En España, en la sima de los \u003Cstrong>Huesos\u003C/strong>, en el yacimiento de \u003Cstrong>Atapuerca\u003C/strong>, una capa estratigráfica datada en unos \u003Cstrong>430 000 años\u003C/strong> ha proporcionado más de siete mil huesos humanos fosilizados, que representan un mínimo de veintiocho a treinta y dos individuos —el mayor conjunto de fósiles humanos del Pleistoceno medio conocido en el mundo. Atribuidos durante mucho tiempo a \u003Cem>Homo heidelbergensis\u003C/em>, estos restos fueron objeto de una secuenciación de ADN mitocondrial y después nuclear que confirmó su pertenencia al linaje neandertal más antiguo conocido —la Sima de los Huesos sigue siendo hoy el único yacimiento fuera del permafrost que permite el estudio de un ADN humano tan antiguo. Es, por tanto, en España, y no en Francia, donde se sitúa la fuente mejor documentada de esta nueva humanidad, que pronto se extendería por todo el continente europeo.\u003C/p>\n\u003Cp>El propio nombre de esta especie procede de un descubrimiento mucho más tardío. En \u003Cstrong>agosto de 1856\u003C/strong>, en la cueva de \u003Cstrong>Kleine Feldhofer\u003C/strong>, en el valle del Neander, cerca de Düsseldorf, en Alemania, unos obreros que explotaban una cantera de caliza sacaron a la luz una calota craneal y varios huesos de las extremidades. Los restos fueron recogidos por el maestro \u003Cstrong>Johann Carl Fuhlrott\u003C/strong>, quien los sometió al anatomista \u003Cstrong>Hermann Schaaffhausen\u003C/strong>, de la Universidad de Bonn. Ambos presentaron su interpretación ante una sociedad científica de Bonn el \u003Cstrong>2 de junio de 1857\u003C/strong>, antes de que Schaaffhausen publicara sus conclusiones en \u003Cstrong>1858\u003C/strong>: por primera vez, un fósil humano era reconocido como perteneciente a una especie distinta del hombre moderno.\u003C/p>\n\u003Cp>\u003Cimg src=\"https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/c8/Calotte_cr%C3%A2nienne%2C_type_de_l%27esp%C3%A8ce_Homo_neanderthalensis%2C_vall%C3%A9e_de_N%C3%A9ander.jpg\" alt=\"Calota craneal, ejemplar tipo de Homo neanderthalensis, valle del Neander\" class=\"kb-img-contain\">\n\u003Cem>Leyenda: Calota craneal, ejemplar tipo de Homo neanderthalensis, valle del Neander — Eunostos, CC BY-SA 4.0\u003C/em>\u003C/p>\n\u003Cp>Este vuelco biológico vino acompañado de una ruptura técnica igual de clara. En el Ardèche, el yacimiento de \u003Cstrong>Orgnac 3\u003C/strong>, ocupado entre unos \u003Cstrong>312 000 y 265 000 años\u003C/strong> por poblaciones aún atribuidas a \u003Cem>Homo heidelbergensis\u003C/em>, figura entre los depósitos más antiguos en haber proporcionado una industria basada en la \u003Cstrong>talla Levallois\u003C/strong>: un método que consiste en preparar cuidadosamente un núcleo con dos superficies convexas para desprender lascas de forma predeterminada. Surgida en África oriental hace más de 400 000 años antes de difundirse por Eurasia, esta técnica se convertiría en la seña de identidad del Musteriense, la industria asociada a Neandertal. En \u003Cstrong>1986\u003C/strong>, el arqueólogo \u003Cstrong>Éric Boëda\u003C/strong> demostró que la descripción inicial dada por François Bordes no era más que una variante entre otras, dentro de un «concepto Levallois» más amplio que agrupa distintos métodos de talla preferencial y recurrente.\u003C/p>\n\u003Cp>Los primeros fósiles neandertales formalmente atestiguados en territorio francés proceden de \u003Cstrong>Biache-Saint-Vaast\u003C/strong>, en el Pas-de-Calais. Un primer cráneo, probablemente de una mujer, fue descubierto allí el \u003Cstrong>5 de mayo de 1976\u003C/strong> por el excavador voluntario \u003Cstrong>F. Carré\u003C/strong>; los fragmentos de un segundo cráneo, este masculino, siguieron el \u003Cstrong>8 de noviembre de 1986\u003C/strong>. Datados entre \u003Cstrong>240 000 y 175 000 años\u003C/strong>, estos vestigios constituyen los fósiles humanos más antiguos conocidos en el norte de Francia, y marcan la entrada de Neandertal, como especie identificable, en el relato arqueológico nacional.\u003C/p>\n\u003Cp>Esta nueva humanidad presenta una morfología claramente adaptada a los climas fríos que dominaban entonces Europa: un cuerpo rechoncho, un tronco ancho, extremidades acortadas, conformes a los principios de termorregulación que rigen la anatomía de los mamíferos en medios fríos. Una hipótesis más antigua atribuía también a la nariz neandertal, con sus fosas nasales especialmente desarrolladas, un papel en el calentamiento y la humidificación del aire inspirado, en relación con las elevadas necesidades energéticas de un cazador de cuerpo macizo. Esta interpretación ha sido, sin embargo, cuestionada recientemente por el estudio del Hombre de Altamura, en Italia, cuya cavidad nasal no muestra ningún signo de tal adaptación —lo que sugiere que la morfología facial tan característica de Neandertal resulta de una combinación de factores más compleja que una simple respuesta al frío.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>II. ~300 000 – 45 000 años antes de nuestra era: Neandertal, una humanidad de pleno derecho\u003C/h2>\n\u003Cp>En la \u003Cstrong>Corrèze\u003C/strong>, en la cueva de la Bouffia Bonneval, en el valle del Sourdoire, el fósil de un neandertal fue exhumado el \u003Cstrong>3 de agosto de 1908\u003C/strong> por los abates \u003Cstrong>Amédée\u003C/strong> y \u003Cstrong>Jean Bouyssonie\u003C/strong>, su hermano Paul, y \u003Cstrong>Louis Bardon\u003C/strong>. Apodado «el Anciano», este individuo, de 50 a 60 años, había perdido la mayoría de sus dientes y sufría de reabsorción ósea —una edad extraordinariamente avanzada para la especie. Su esqueleto reposaba en una fosa poco profunda, con las piernas dobladas y la cabeza vuelta hacia el oeste: estas observaciones permitieron establecer, por primera vez, la prueba de una \u003Cstrong>inhumación voluntaria\u003C/strong> entre los neandertales, datada en unos \u003Cstrong>45 000 años\u003C/strong>. Este hallazgo modificó de forma duradera la imagen de un Neandertal tosco y sin vida interior.\u003C/p>\n\u003Cp>\u003Cimg src=\"https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/0/0b/Cr%C3%A2ne_et_mandibule_de_l%27homme_de_La_Chapelle-aux-Saints.jpg\" alt=\"Cráneo y mandíbula del hombre de La Chapelle-aux-Saints\" class=\"kb-img-contain\">\n\u003Cem>Leyenda: Cráneo y mandíbula del hombre de La Chapelle-aux-Saints, Muséum national d’histoire naturelle — Eunostos, CC BY-SA 4.0\u003C/em>\u003C/p>\n\u003Cp>En la Dordoña, el abrigo de \u003Cstrong>La Ferrassie\u003C/strong>, descubierto fortuitamente en \u003Cstrong>1895\u003C/strong> durante obras viarias, fue excavado de \u003Cstrong>1909 a 1929\u003C/strong> por \u003Cstrong>Denis Peyrony\u003C/strong>, maestro en el pueblo de Les Eyzies, y el doctor \u003Cstrong>Louis Capitan\u003C/strong>. El yacimiento proporcionó ocho esqueletos neandertales —una mujer, un hombre, varios niños, un recién nacido y un feto—, lo que lo convierte en una auténtica necrópolis familiar. En \u003Cstrong>1920\u003C/strong>, los dos excavadores sacaron a la luz los restos de un feto de unos siete meses, asociados a herramientas, una raedera y una punta; al año siguiente, una sexta sepultura reveló el esqueleto de un niño de tres años. Una datación directa reciente de uno de estos esqueletos, La Ferrassie 8, obtenida por datación de carbono 14 y confirmada por ADN mitocondrial, sitúa a este individuo entre \u003Cstrong>41 700 y 40 800 años\u003C/strong> —una de las fechas más tardías jamás establecidas para la especie en Francia.\u003C/p>\n\u003Cp>Los análisis isotópicos realizados sobre huesos neandertales franceses dibujan el retrato de un cazador formidable, situado en la cima de la cadena alimentaria. En \u003Cstrong>Marillac\u003C/strong> (Les Pradelles, Charente), los primeros estudios de la relación carbono/nitrógeno del colágeno, llevados a cabo en particular por \u003Cstrong>Hervé Bocherens\u003C/strong>, revelan firmas isotópicas comparables a las de los grandes carnívoros. En \u003Cstrong>Saint-Césaire\u003C/strong> (Charente-Maritime), un esqueleto datado entre 40 000 y 30 000 años confirma un régimen alimentario dominado por la carne de grandes herbívoros, cercano al de los lobos actuales. A escala del continente, el régimen neandertal se estima así en un 80 % de carne —mamut, rinoceronte— frente a solo un 20 % de vegetales, una alimentación posible gracias al uso de armas de caza con punta.\u003C/p>\n\u003Cp>La cuestión del pensamiento simbólico en Neandertal sigue, en cambio, discutida. En \u003Cstrong>Krapina\u003C/strong>, en Croacia, unas garras de águila trabajadas para ser montadas como pulsera o collar han sido datadas en unos \u003Cstrong>130 000 años\u003C/strong> —mucho antes de la llegada de \u003Cem>Homo sapiens\u003C/em> a la región, lo que descarta cualquier confusión con otra especie. Otros indicios, pigmentos rojos y negros, plumas, conchas perforadas y teñidas, respaldan la idea de un comportamiento simbólico desarrollado. Pero el debate no está cerrado: la fiabilidad de ciertas dataciones y la intencionalidad real de ciertos gestos siguen dividiendo a los investigadores, una minoría de los cuales prefiere atribuir estos objetos a humanos modernos antes que al propio Neandertal.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>III. ~54 000 – 40 000 años antes de nuestra era: la llegada de Cro-Magnon y la coexistencia con Neandertal\u003C/h2>\n\u003Cp>En la propia Francia, la cronología de esta llegada se vio trastocada por un descubrimiento reciente. En la \u003Cstrong>cueva de Mandrin\u003C/strong>, en Malataverne, en el Drôme, excavaciones llevadas a cabo desde comienzos de la década de 2000 por \u003Cstrong>Ludovic Slimak\u003C/strong> sacaron a la luz nueve dientes humanos repartidos en la mayoría de los niveles arqueológicos del yacimiento. Un estudio publicado en \u003Cstrong>febrero de 2022\u003C/strong> reveló que pertenecían a una industria original, bautizada como \u003Cstrong>Neroniense\u003C/strong>, atribuida a un \u003Cem>Homo sapiens\u003C/em> arcaico cuyas únicas afinidades culturales conocidas se sitúan en el Líbano, en el yacimiento de Ksar Akil. Datado en unos \u003Cstrong>54 000 años\u003C/strong>, este Neroniense aparece directamente enmarcado por ocupaciones neandertales de la misma antigüedad: la cueva de Mandrin no muestra, por tanto, un simple reemplazo de una especie por otra, sino una ocupación alterna del mismo lugar por las dos humanidades —lo que retrasa la llegada de \u003Cem>Homo sapiens\u003C/em> a Europa en unos diez mil años respecto a las estimaciones anteriores.\u003C/p>\n\u003Cp>Sin embargo, fue otro yacimiento, más tardío, el que dio su nombre a esta nueva humanidad. En \u003Cstrong>marzo de 1868\u003C/strong>, unas obras viarias realizadas cerca del pueblo de Les Eyzies, en la Dordoña, sacaron a la luz los restos de cinco esqueletos humanos, en lo que se convertiría en el \u003Cstrong>abrigo de Cro-Magnon\u003C/strong>. \u003Cstrong>Louis Lartet\u003C/strong>, comisionado por el Ministerio de Instrucción Pública, dirigió las excavaciones y presentó oficialmente el hallazgo el \u003Cstrong>16 de abril de 1868\u003C/strong>. Los esqueletos, asociados a conchas marinas perforadas usadas como adornos y a numerosos sílex tallados, se reparten en varios niveles atribuidos al \u003Cstrong>Auriñaciense\u003C/strong>, datado hoy entre \u003Cstrong>33 000 y 26 000 años\u003C/strong>. Se trata del primerísimo descubrimiento de humanos anatómicamente modernos en contexto prehistórico —un acontecimiento fundador que daría su nombre, «el hombre de Cro-Magnon», a \u003Cem>Homo sapiens\u003C/em> en el lenguaje corriente.\u003C/p>\n\u003Cp>\u003Cimg src=\"https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f5/Cro-Magnon.jpg\" alt=\"Cráneo de Cro-Magnon 1\" class=\"kb-img-contain\">\n\u003Cem>Leyenda: Cráneo de Cro-Magnon 1, molde, Musée de l’Homme — CC BY-SA 3.0 / GFDL\u003C/em>\u003C/p>\n\u003Cp>Durante varios milenios, Cro-Magnon y Neandertal compartieron así el territorio europeo, y la genética terminó por aportar una prueba directa de ello. En Rumanía, la mandíbula humana descubierta en la cueva de Peștera cu Oase —el individuo llamado \u003Cstrong>Oase 1\u003C/strong>— reveló, una vez secuenciado su genoma, un resultado espectacular: entre un 6 y un 9 % de ADN neandertal, mucho más que el 2 a 4 % presente en los europeos actuales, lo que implica un antepasado neandertal directo tan solo cuatro a seis generaciones antes. Este resultado se inscribe en los trabajos del genetista sueco \u003Cstrong>Svante Pääbo\u003C/strong>, quien dirigió en \u003Cstrong>2010\u003C/strong> la secuenciación de una parte significativa del genoma neandertal, antes de recibir por el conjunto de su obra el \u003Cstrong>premio Nobel de Fisiología o Medicina 2022\u003C/strong>. Sus investigaciones establecieron definitivamente que los humanos modernos actuales portan una pequeña proporción de ADN heredado de Neandertal —y de los denisovanos, descubiertos posteriormente en Asia—, adquirida por hibridación en el mismo momento en que \u003Cem>Homo sapiens\u003C/em> extendía su presencia por Eurasia.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>IV. ~44 000 – 40 000 años antes de nuestra era: la desaparición de Neandertal\u003C/h2>\n\u003Cp>Situada durante mucho tiempo hacia el \u003Cstrong>-30 000\u003C/strong>, la desaparición de Neandertal se ha adelantado considerablemente en el tiempo gracias a una revisión metódica de las dataciones. El arqueólogo \u003Cstrong>Thomas Higham\u003C/strong>, de la Universidad de Oxford, dirigió un nuevo análisis de fragmentos óseos neandertales procedentes de los principales yacimientos europeos, aplicando una técnica de \u003Cstrong>ultrafiltración\u003C/strong> del colágeno destinada a eliminar la contaminación por partículas modernas que falseaba las mediciones de carbono 14 anteriores. Sus resultados, publicados en \u003Cstrong>2014\u003C/strong>, sitúan la desaparición de la especie en el noroeste de Europa entre \u003Cstrong>44 200 y 40 600 años\u003C/strong>, hasta ocho mil años antes de lo que se pensaba hasta entonces. Esta redatación refuerza la hipótesis de una competencia económica directa con \u003Cem>Homo sapiens\u003C/em>, defendida en particular por \u003Cstrong>Chris Stringer\u003C/strong>, del Natural History Museum de Londres: ambas especies cazaban las mismas presas, recolectaban las mismas plantas y buscaban los mismos refugios, lo que habría colocado a Neandertal en una posición duraderamente desfavorable.\u003C/p>\n\u003Cp>Otra hipótesis, complementaria o competidora, invoca un factor ambiental brutal: la erupción del \u003Cstrong>Campanian Ignimbrite\u003C/strong>, ocurrida en los Campos Flégreos, en Italia, hace unos \u003Cstrong>39 300 años\u003C/strong> —la más violenta que ha conocido Europa en los últimos doscientos mil años. Coincidiendo con el inicio de un episodio climático muy frío, el evento Heinrich 4, esta erupción habría provocado un invierno volcánico que redujo las temperaturas varios grados en Europa del Este y Asia del Norte. Varios estudios señalan, sin embargo, que este efecto, aunque real, parece haber respetado los principales focos de población neandertal de Europa occidental, y probablemente no basta por sí solo para explicar la desaparición completa de la especie.\u003C/p>\n\u003Cp>Para Francia y el norte de España específicamente, modelos de estimación estadística evalúan la duración del solapamiento entre las dos humanidades, antes de la desaparición definitiva de Neandertal en este territorio, en solo \u003Cstrong>1400 a 2900 años\u003C/strong> —una ventana de coexistencia breve a escala del tiempo prehistórico, pero suficiente, como sugieren los indicios ya reunidos en Rumanía con Oase 1, para permitir contactos y mestizajes puntuales.\u003C/p>\n\u003Cp>Uno de los últimos focos culturales atribuidos a Neandertal en Francia se sitúa en la \u003Cstrong>Grotte du Renne\u003C/strong>, en Arcy-sur-Cure, en el Yonne. Sus niveles chatelperronienses proporcionan restos neandertales asociados a numerosos adornos personales, herramientas óseas decoradas y colorantes —un conjunto interpretado durante mucho tiempo como prueba de una \u003Cstrong>aculturación\u003C/strong> de Neandertal en contacto con \u003Cem>Homo sapiens\u003C/em>. Esta lectura está hoy cuestionada: varios análisis estratigráficos consideran igual de plausible la hipótesis de una mezcla accidental con los niveles protoauriñacienses suprayacentes, sin que se haya impuesto todavía ningún consenso. Esta incertidumbre, como los demás debates ya encontrados en este capítulo, ilustra la dificultad de decidir entre varias interpretaciones rivales de un mismo conjunto de vestigios.\u003C/p>\n\u003Cp>🔍 \u003Cstrong>\u003Ca href=\"/es/zoom/p1ch2z2\">Zoom – El misterio de la desaparición de Neandertal\u003C/a>\u003C/strong>\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>V. ~37 000 – 17 000 años antes de nuestra era: la explosión del arte parietal\u003C/h2>\n\u003Cp>El \u003Cstrong>18 de diciembre de 1994\u003C/strong>, tres espeleólogos aficionados, \u003Cstrong>Jean-Marie Chauvet\u003C/strong>, \u003Cstrong>Éliette Brunel\u003C/strong> y \u003Cstrong>Christian Hillaire\u003C/strong>, descubrieron en Vallon-Pont-d’Arc, en el Ardèche, una cavidad que revelaría la obra maestra parietal más antigua conocida hasta la fecha: la \u003Cstrong>cueva Chauvet\u003C/strong>. Se han catalogado allí más de un millar de dibujos y grabados, excepcionalmente conservados. Una controversia científica de quince años sobre la edad exacta del yacimiento fue finalmente zanjada por un equipo pluridisciplinar dirigido por \u003Cstrong>Anita Quiles\u003C/strong>, del Instituto Francés de Arqueología Oriental, cuyos trabajos, publicados en la revista \u003Cem>PNAS\u003C/em>, establecieron por primera vez un marco cronológico tan preciso, expresado en años calendario, para un yacimiento decorado. Se distinguen allí dos fases de frecuentación: una primera, auriñaciense, entre \u003Cstrong>37 000 y 33 500 años\u003C/strong>, y una segunda, gravetiense, que comienza hace \u003Cstrong>31 000 años\u003C/strong> y termina hace \u003Cstrong>29 400 años\u003C/strong>, cuando un desprendimiento obtura definitivamente la entrada —sellando la cueva y preservando su contenido hasta su redescubrimiento.\u003C/p>\n\u003Cp>Lo que distingue a Chauvet de la mayoría de los demás santuarios decorados es la elección de sus temas. Mientras que el arte parietal más tardío se concentra casi exclusivamente en los grandes herbívoros —caballos, uros, ciervos—, las paredes de Chauvet representan masivamente \u003Cstrong>depredadores\u003C/strong>: leones de las cavernas, rinocerontes lanudos, osos, mamuts, junto a caballos tratados con un realismo y un dominio del movimiento notables para un periodo tan remoto. Esta obra precede a Lascaux en diez a quince mil años, lo que ha trastocado de forma duradera la idea de una evolución lineal y progresiva del arte prehistórico, de lo más tosco a lo más logrado.\u003C/p>\n\u003Cp>\u003Cimg src=\"https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/c/c0/Paintings_from_the_Chauvet_cave_%28museum_replica%29.jpg\" alt=\"Pinturas de la cueva Chauvet (réplica)\" class=\"kb-img-contain\">\n\u003Cem>Leyenda: Pinturas de la cueva Chauvet, réplica, museo Anthropos (Brno) — HTO, dominio público\u003C/em>\u003C/p>\n\u003Cp>Un tercer yacimiento francés merece un lugar aparte: la \u003Cstrong>cueva Cosquer\u003C/strong>, en las calas de Marsella. Explorada desde mediados de los años 1980 por el buceador \u003Cstrong>Henri Cosquer\u003C/strong>, no fue declarada oficialmente hasta \u003Cstrong>1991\u003C/strong>, tras la muerte de tres buceadores en el conducto que marca su acceso. Se trata de la única cueva decorada del mundo cuya entrada se abre bajo el mar, a 37 metros de profundidad —una posición que explica tanto su descubrimiento tardío como el excepcional estado de conservación de sus vestigios. Se distinguen allí dos fases de frecuentación: una primera, entre \u003Cstrong>33 000 y 29 000 años\u003C/strong>, marcada por sesenta y cinco manos negativas —cuarenta y cuatro negras, veintiuna rojas— realizadas mediante la técnica de la plantilla soplando colorante sobre la mano aplicada a la pared; una segunda, hace unos \u003Cstrong>19 000 años\u003C/strong>, que aporta grabados y pinturas animales adicionales.\u003C/p>\n\u003Cp>\u003Cimg src=\"https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/e/ed/Prehistoric_Hand_Outline_Cosquer_Cave.JPG\" alt=\"Mano negativa de la cueva Cosquer\" class=\"kb-img-contain\">\n\u003Cem>Leyenda: Mano negativa de la cueva Cosquer, Musée d’Archéologie nationale — SiefkinDR, CC BY-SA 3.0 / GFDL\u003C/em>\u003C/p>\n\u003Cp>En Montignac, en la Dordoña, la cueva de \u003Cstrong>Lascaux\u003C/strong> fue descubierta más tarde, el \u003Cstrong>8 de septiembre de 1940\u003C/strong>, cuando el perro de un joven, \u003Cstrong>Marcel Ravidat\u003C/strong>, se adentró en un pasadizo subterráneo; este regresó el \u003Cstrong>12 de septiembre\u003C/strong> con tres compañeros, \u003Cstrong>Jacques Marsal\u003C/strong>, \u003Cstrong>Georges Agnel\u003C/strong> y \u003Cstrong>Simon Coencas\u003C/strong>. Cerrada al público ya en \u003Cstrong>1963\u003C/strong> para preservarla de una degradación causada por la sobrefrecuentación —proliferación de algas y depósitos calcáreos ligados al dióxido de carbono, la humedad y la iluminación artificial—, la cueva es objeto de un zoom dedicado, dada la riqueza iconográfica que merece un desarrollo propio.\u003C/p>\n\u003Cp>🔍 \u003Cstrong>\u003Ca href=\"/es/zoom/p1ch2z1\">Zoom – Lascaux, una obra maestra mundial\u003C/a>\u003C/strong>\u003C/p>\n\u003Cp>Lejos de ser una simple decoración, este arte parietal traduce un pensamiento simbólico plenamente constituido: escenifica la relación entre el ser humano y el mundo animal, participa probablemente en la transmisión de creencias y saberes, y supone una organización social capaz de dedicar un tiempo y unos recursos considerables a actividades sin función de supervivencia inmediata. Esta explosión creativa, de la que Francia conserva tres de los testimonios más excepcionales del mundo, marca la entrada del Paleolítico superior en su fase más rica.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>VI. ~20 000 – 13 000 años antes de nuestra era: innovaciones técnicas y vida cotidiana en el Paleolítico superior\u003C/h2>\n\u003Cp>La ropa ajustada hace su aparición a finales del \u003Cstrong>Solutrense\u003C/strong>, hace unos \u003Cstrong>20 000 años\u003C/strong>, con la generalización de la \u003Cstrong>aguja de ojo\u003C/strong>. Un ejemplo emblemático procede del abrigo de la \u003Cstrong>Chaire-à-Calvin\u003C/strong>, en Mouthiers-sur-Boëme, en el Charente. Fabricadas en hueso mediante la técnica del \u003Cstrong>doble ranurado\u003C/strong> —dos surcos paralelos excavados en un hueso largo que permiten extraer una fina varilla—, estas agujas se afilaban en un extremo y se perforaban delicadamente en el otro para formar el ojo. Aunque apareció ya a finales del Solutrense, esta herramienta solo se generalizó realmente en el \u003Cstrong>Magdaleniense\u003C/strong>, periodo durante el cual permitió la confección de ropa cosida y ajustada, mejor adaptada a los rigores del clima que las simples pieles drapeadas de periodos anteriores.\u003C/p>\n\u003Cp>La propia caza se benefició de una innovación mayor con el \u003Cstrong>propulsor\u003C/strong>, un brazo de palanca que multiplica el alcance y la potencia del lanzamiento de la azagaya. El ejemplar francés más célebre, llamado el «\u003Cstrong>cervatillo con pájaros\u003C/strong>», fue descubierto en \u003Cstrong>1940\u003C/strong> por \u003Cstrong>Saint-Just Péquart\u003C/strong> en la cueva de \u003Cstrong>Mas d’Azil\u003C/strong>, en el Ariège. Datado en el Magdaleniense superior, hace unos \u003Cstrong>13 000 años\u003C/strong>, este objeto de 29,5 centímetros, esculpido en asta de reno, representa un cervatillo que vuelve la cabeza hacia dos pájaros posados —una pieza de una gracia y una finura notables, verdadera obra maestra del arte mueble paleolítico. Una pieza casi idéntica, hallada en la cueva de Bedeilhac, sugiere la circulación de modelos o de conocimientos técnicos comunes entre grupos vecinos.\u003C/p>\n\u003Cp>El arte mueble se manifiesta también en la representación de la figura humana. En \u003Cstrong>1894\u003C/strong>, el arqueólogo \u003Cstrong>Édouard Piette\u003C/strong> sacó a la luz, a la entrada de la gruta del Papa, en Brassempouy, en las Landas, una pequeña cabeza esculpida en marfil de mamut, de solo 3,65 centímetros de altura, conocida como la «\u003Cstrong>Dama de Brassempouy\u003C/strong>». Datada en el \u003Cstrong>Gravetiense\u003C/strong>, entre 22 000 y 25 000 años, constituye una de las representaciones realistas más antiguas del rostro humano jamás halladas.\u003C/p>\n\u003Cp>\u003Cimg src=\"https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/6/6b/Venus_of_Brassempouy.jpg\" alt=\"Dama de Brassempouy\" class=\"kb-img-contain\">\n\u003Cem>Leyenda: Dama de Brassempouy, marfil de mamut, Musée d’archéologie nationale — Jean-Gilles Berizzi, dominio público\u003C/em>\u003C/p>\n\u003Cp>Estas innovaciones técnicas acompañan una transformación profunda del hábitat: los campamentos se estructuran, distinguiendo zonas de descanso, de trabajo y de actividades colectivas, señal de una sociedad mejor coordinada.\u003C/p>\n\u003Cp>🔍 \u003Cstrong>\u003Ca href=\"/es/zoom/p1ch2z3\">Zoom – La vida cotidiana en un campamento de tiendas\u003C/a>\u003C/strong>\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>🧠 Para recordar\u003C/h2>\n\u003Cul>\n\u003Cli>El Hombre de Neandertal, cuyo origen genético se remonta a la Sima de los Huesos (España, ~430 000 años), debe su nombre a un descubrimiento de 1856 en el valle alemán del Neander\u003C/li>\n\u003Cli>Las sepulturas de la Chapelle-aux-Saints (1908) y de la Ferrassie (1909-1929) aportan la primera prueba de una vida social y espiritual neandertal\u003C/li>\n\u003Cli>\u003Cem>Homo sapiens\u003C/em> está atestiguado en Francia desde aproximadamente el -54 000 (cueva de Mandrin), mucho antes del abrigo de Cro-Magnon (1868) que le da su nombre\u003C/li>\n\u003Cli>La genética (Oase 1, trabajos de Svante Pääbo) prueba una hibridación real entre las dos especies\u003C/li>\n\u003Cli>Neandertal se extingue entre 44 200 y 40 600 años según las dataciones más recientes, por razones aún debatidas\u003C/li>\n\u003Cli>Francia alberga varios de los santuarios de arte parietal más antiguos y ricos del mundo: Chauvet (~36 000 años), Cosquer (~33 000-19 000 años) y Lascaux (~17 000 años)\u003C/li>\n\u003Cli>Innovaciones como la aguja de ojo, el propulsor y el adorno personal transforman la vida cotidiana del Paleolítico superior\u003C/li>\n\u003C/ul>\n",[32,35,38],{"id":33,"title":34},"p1ch2z1","Lascaux, una obra maestra mundial",{"id":36,"title":37},"p1ch2z2","El misterio de la desaparición de Neandertal",{"id":39,"title":40},"p1ch2z3","La vida cotidiana en el Paleolítico",true,false,"Environ –430 000 à –10 000 ans avant notre ère","Quand l'humanité devient créatrice : l'éveil de l'art et de la pensée. Cuando concluye el capítulo anterior, una especie nueva se dispone a ocupar el","/assets/covers/cover-p1ch2.png",{"period":47,"chapters":53},{"id":9,"title":10,"titleEn":11,"titleEs":10,"range":12,"rangeEn":13,"rangeEs":12,"covers":48,"coverArtworkId":22,"cover":52},[49,50,51],{"filename":16,"url":16},{"filename":18,"url":18},{"filename":20,"url":21},{"fileName":20,"imageUrl":24,"filePageUrl":25,"sourceLabel":26},[54,60,62,68],{"id":55,"title":56,"periodId":9,"thumbnailUrl":57,"thumbnailArtworkId":22,"hasEn":41,"isFallback":42,"teaser":58,"coverFit":22,"coverPosition":22,"chronicle":59,"realm":22,"ready":41},"p1ch1","Los orígenes de la humanidad","/assets/covers/cover-p1ch1.png","Bien avant que la France n’existe comme pays, découvrez les premières traces humaines.","Environ 1,2 million à 400 000 ans avant notre ère",{"id":28,"title":29,"periodId":9,"thumbnailUrl":45,"thumbnailArtworkId":22,"hasEn":41,"isFallback":42,"teaser":61,"coverFit":22,"coverPosition":22,"chronicle":43,"realm":22,"ready":41},"Quand l'humanité devient créatrice : l'éveil de l'art et de la pensée.",{"id":63,"title":64,"periodId":9,"thumbnailUrl":65,"thumbnailArtworkId":22,"hasEn":41,"isFallback":42,"teaser":66,"coverFit":22,"coverPosition":22,"chronicle":67,"realm":22,"ready":41},"p1ch3","Del Mesolítico a la revolución neolítica","/assets/covers/cover-p1ch3.png","Le passage du nomadisme à la sédentarité : l'invention de l'agriculture.","Environ -10 000 à -2 500 av. 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