
≈ –51 av. J.-C.
Tras la derrota de Vercingétorix en 52 a. C., la resistencia gala no desapareció de inmediato.
Galia en 51 a. C. Fuente: Wikimedia Commons
Su rendición puso fin a la unidad militar gala, pero varios pueblos continuaron combatiendo. El año 51 a. C. corresponde a la fase final de la guerra: Roma elimina los últimos núcleos de oposición y organiza un control duradero del territorio.
A finales del año anterior (31 de diciembre de 52 a. C.), César salió de Bibracte con dos legiones y atacó a los bitúriges, que se sometieron rápidamente.
A comienzos de 51 a. C., continuó:
Plano de pueblos galos del oeste de Francia. Fuente: Wikimedia Commons
El objetivo era estabilizar el centro de la Galia.
En primavera, César actuó contra pueblos del norte. Derrotó una coalición dirigida por Correos, con belóvacos y veliocases, una de las últimas resistencias coordinadas.
Belóvacos y Veliocases. Fuente: Wikimedia Commons
Aun así, algunos grupos siguieron resistiendo desde posiciones fortificadas de difícil acceso.
El último gran episodio se desarrolló en Uxellodunum (suroeste de la Galia), refugio de resistentes dirigidos, entre otros, por Lucterios.
Entre septiembre y octubre de 51 a. C., César sitió la plaza. Aplicó una estrategia metódica:
Privados de recursos, los defensores se rindieron.
Tras la toma, César ordenó un castigo severo para disuadir nuevas revueltas. A los combatientes capturados se les amputaron las manos y fueron exhibidos como escarmiento.
Con ello, la resistencia gala organizada quedó prácticamente extinguida.
Con los combates principales terminados, César reorganizó el territorio. Recibió sumisiones en Aquitania y distribuyó sus fuerzas:
Pasó el invierno en Nemetocenna (Arras), asegurando control militar general.
La conquista de la Galia reforzó enormemente la posición de César. El Senado le concedió veinte días de supplicationes tras la difusión de sus Comentarios sobre la guerra de las Galias.
Después, combinó firmeza y moderación:
La Galia pasó a ser una base central de su poder.
En 51 a. C., la guerra quedó cerrada:
La Galia dejó de ser un mosaico de pueblos independientes.
Con el fin de los combates en 51 a. C., desaparece la Galia independiente. La conquista romana cierra siglos de autonomía de los pueblos galos.
Se abre entonces una nueva etapa: la integración progresiva de la Galia en el mundo romano.