
400 à 476
A comienzos del siglo V, la Galia entra en una fase de ruptura. El Imperio romano de Occidente, debilitado por crisis acumuladas, ya no controla eficazmente fronteras ni territorios internos.
La transformación no es colapso instantáneo, sino proceso progresivo: invasiones, guerras civiles, asentamientos de nuevos pueblos y recomposición del poder.
El 31 de diciembre de 406, pueblos como vándalos, suevos y alanos cruzan el Rin helado. El sistema defensivo romano queda desbordado.
Mientras Estilicón defiende Italia, la frontera gala se vacía de tropas. Tras su ejecución (408), el equilibrio se hunde y en 410 Roma es saqueada por Alarico.
Entre usurpaciones, pactos y asentamientos, la Galia se reconfigura. Aecio contiene crisis usando alianzas complejas. En 451, Attila invade; la coalición romano-visigoda lo frena en Campos Cataláunicos.
Visigodos, burgundios, francos y otros grupos pasan de aliados/federados a poderes territoriales duraderos. La autoridad romana sobre la Galia se vuelve parcial y discontinua.

El asesinato de Aecio (454) acelera la descomposición política. En 476, Odoacro depone a Rómulo Augústulo: símbolo final de una autoridad occidental ya vaciada.
Entre 400 y 476 desaparece la Galia plenamente romana y emergen nuevos reinos. Es la transición decisiva hacia el mundo altomedieval.