
741 à 768
Cuando Carlos Martel muere en 741, el poder del reino franco no vuelve a un rey merovingio: pasa a sus hijos.
Desde hace décadas, la autoridad efectiva pertenece a los mayordomos de palacio, mientras los reyes merovingios tienen un papel sobre todo simbólico. La dinastía merovingia sigue existiendo, pero el poder está ya en manos de los pipínidas.
El hombre que transformará ese poder de hecho en poder legal y dinástico es Pipino el Breve.
Al principio, Pipino no gobierna solo. Comparte autoridad con su hermano Carlomán. Juntos estabilizan el reino, reorganizan la Iglesia franca y restauran un rey merovingio para conservar las apariencias. Pero en pocos años preparan una transformación decisiva: tomar la corona para su familia.
Mapa de los reinos francos en 741 — Fuente: Wikimedia Commons
Tras la muerte de Carlos Martel, el reino ya está gobernado por los pipínidas.
La autoridad se reparte entre sus dos hijos:
Desde 737, no hay rey merovingio activo. Los dos hermanos gobiernan como mayordomos de palacio, sin restaurar de inmediato la monarquía.
Aun así enfrentan grandes desafíos:
🔍 Zoom – 741: reparto entre Carlomán y Pipino
En 743, Carlomán y Pipino deciden restaurar una figura real. Colocan en el trono a Childerico III, último representante de la línea merovingia.
Childerico III — Fuente: Wikimedia Commons
No es un regreso a la monarquía tradicional, sino una opción pragmática.
La presencia de un rey les permite:
En la práctica, nada esencial cambia:
Childerico III no gobierna: reina solo en apariencia.
🔍 Zoom – Childerico III: rey de fachada (743–751)
Para Pipino y Carlomán, gobernar no es solo cuestión de ejército y aristocracia. También deben estabilizar una gran institución del mundo franco: la Iglesia.
A comienzos del siglo VIII, la Iglesia franca es poderosa pero a menudo desorganizada. Algunos obispados están controlados por linajes aristocráticos, las normas se aplican de forma desigual y varias diócesis carecen de supervisión real.
Los hermanos entienden que un reino estable necesita una Iglesia mejor estructurada y más disciplinada.
Trabajan con una figura central: el misionero anglosajón Bonifacio (Wynfrith), apoyado por el papado.
Bonifacio — Fuente: Wikimedia Commons
Con su ayuda lanzan reformas eclesiásticas:
Estas medidas también estructuran el reino, porque obispos y abades cumplen funciones políticas y administrativas.
La reforma acerca además al reino franco al papado, que ve a los pipínidas como protectores potenciales de la Iglesia en Occidente.
Se forma así una alianza duradera:
los carolingios fortalecen la Iglesia franca y la Iglesia ayuda a legitimar su poder.
En 747, un hecho inesperado cambia el equilibrio: Carlomán se retira de la vida política.
Desde 741, ambos hermanos gobernaban juntos. Carlomán dominaba Austrasia y el Este; Pipino, Neustria, Borgoña y gran parte del Oeste.
Carlomán había sido un dirigente activo: contribuyó a estabilizar el reino tras las crisis de inicios de los años 740, combatió revueltas en Germania y apoyó reformas con Bonifacio.
Pero el ejercicio del poder estaba marcado por tensiones, violencia y rivalidades aristocráticas. En ese contexto, Carlomán toma una decisión radical: renuncia voluntariamente al poder.
Abandona su cargo y entra en vida monástica, primero en Montecassino y luego en Roma.
Su salida transforma de inmediato el reino. Pipino se convierte en único centro de decisión.
Esta concentración hace posible el paso siguiente: si un solo hombre gobierna, ¿por qué mantener un rey merovingio que no decide?
🔍 Zoom – 747: Carlomán deja el poder
A mediados del siglo VIII, Pipino el Breve ya tiene el poder real: manda ejércitos, controla administración y arbitra política. El rey merovingio Childerico III es una figura simbólica.
Pero gobernar en nombre de un rey sin poder sigue siendo frágil. Pipino busca convertir el poder de hecho en poder legítimo.
Según la tradición franca, consulta al papa Zacarías con una pregunta decisiva:
“¿Quién debe ser rey: quien lleva el título o quien ejerce realmente el poder?”
La respuesta atribuida al papa es clara: conviene que quien ejerce la autoridad lleve también la corona.
En 751, los grandes del reino (aristócratas y obispos) proclaman a Pipino rey de los francos en Soissons, donde recibe la unción real.
Al mismo tiempo, Childerico III es depuesto, tonsurado y enviado a un monasterio. Entre merovingios, el cabello largo es símbolo esencial de realeza: cortarlo significa perder definitivamente la dignidad regia.
Monjes cortan el cabello de Childerico III — Fuente: Wikimedia Commons
Esto marca el final oficial de la dinastía merovingia, que gobernaba desde Clodoveo.
Por primera vez, poder real y corona quedan reunidos en las mismas manos.
🔍 Zoom – 751–754: de la jugada política a la unción
En 754, la legitimidad de Pipino se refuerza de forma excepcional: el papa Esteban II cruza los Alpes para buscar protector frente a los lombardos, ya que Bizancio no puede proteger eficazmente Roma.
En Saint-Denis, Esteban II unge a Pipino como rey de los francos, reforzando la legitimidad religiosa de la nueva dinastía.
También bendice a sus dos hijos:
Y concede a Pipino el título patricius Romanorum, que lo convierte en protector oficial de Roma y de la Iglesia.
Esteban II corona a Pipino — Fuente: Wikimedia Commons
La alianza entre papado y carolingios se vuelve central para la historia política medieval europea y prepara el ascenso de Carlomagno.
La alianza se convierte en cooperación militar y política concreta.
En Italia, el rey lombardo Astolfo amenaza Roma y ha tomado Rávena en 751. Esteban II cruza los Alpes en 753 para pedir ayuda a Pipino.
Pipino interviene dos veces:
Después, Pipino toma una decisión histórica: en lugar de devolver las tierras a Bizancio, las entrega al papa.
Este acto se conoce como la Donación de Pipino.
Donación de Pipino — Fuente: Wikimedia Commons
Estos territorios forman el núcleo de los futuros Estados Pontificios.
🔍 Zoom – Donación de Pipino: papado, lombardos y Estados Pontificios (753–756)
El principal desafío interno de Pipino está en el suroeste: Aquitania, gobernada por duques poderosos con voluntad de autonomía.
Cuando Pipino se convierte en rey (751), el duque Waïfre (Waifro) se niega a reconocer plenamente la nueva dinastía. Apoyado por élites locales y por un terreno difícil (valles, bosques, fortalezas), resiste.
Desde 760, Pipino lanza campañas repetidas para someter la región:
En 768, Waïfre es capturado y muerto, probablemente bajo presión franca. La resistencia organizada se derrumba y Aquitania queda más firmemente integrada al reino.
🔍 Zoom – Waïfre y la guerra de Aquitania (760–768)
En 759, tropas de Pipino toman Narbonne, último gran bastión controlado por fuerzas de al-Ándalus al norte de los Pirineos.
La presencia musulmana en la zona databa de 719–720, cuando Septimania cayó y Narbonne se convirtió en base estratégica.
Carlos Martel había combatido en el sur en los años 730, pero la ciudad resistió. Bajo Pipino, en los años 750, el esfuerzo se intensifica para aislarla.
El asedio es largo: fortificaciones y acceso marítimo complican el bloqueo. Pero la guarnición se debilita y algunos grupos godos locales se suman a los francos.
Con la caída de Narbonne, termina la dominación andalusí al norte de los Pirineos. La victoria asegura la frontera sur y da a los carolingios control de un punto clave entre Mediterráneo y Galia interior.
🔍 Zoom – Narbonne 759: cambio en Septimania
Pipino muere en 768.
Según tradición franca, el reino se divide entre sus dos hijos:
Esta división abre una nueva etapa. En pocos años, Carlos se impondrá como dueño del reino y conducirá Europa a la era carolingia plena.
🔍 Zoom – 768: división del reino y herederos rivales