
884 à 888
En 884, tras la muerte de Carlomán II, Francia Occidental pasa bajo la autoridad de Carlos el Gordo (Carlos III), que ya gobierna otros territorios carolingios.
Durante varios años, Carlos ha acumulado coronas:
Con la herencia de Francia Occidental, acaba gobernando gran parte del antiguo imperio de Carlomagno.
Por un momento, parece volver la perspectiva de una reunificación carolingia.
Pero esa unidad es frágil.
El poder regio ya no descansa solo en legitimidad dinástica: depende de alianzas aristocráticas, del control de territorios y, sobre todo, de la capacidad del rey para defender el reino frente a amenazas externas.
El reinado de Carlos en Francia Occidental estará marcado por una prueba espectacular: el asedio de París (885–886).
🔍 Zoom – 885–886: el asedio de París
Carlos el Gordo encarna el ideal carolingio de soberano situado por encima de varios reinos, heredero de la idea imperial de Carlomagno.
Sin embargo, la realidad del siglo IX complica esa ambición.
Las distancias son enormes y las comunicaciones lentas. Un rey no puede estar en todas partes al mismo tiempo.
Mientras Carlos intenta mantener equilibrio entre Italia, Francia Oriental, Lotaringia y Francia Occidental, siguen acumulándose tensiones locales.
En junio de 885, Carlos recibe en Ponthion juramentos de fidelidad de numerosos grandes aristócratas. En apariencia, el conjunto carolingio parece casi recompuesto.
Imperio carolingio — Wikimedia Commons
Una región, sin embargo, queda en gran medida fuera de este sistema: Bretaña, donde la autoridad franca sigue siendo limitada.
Esta unidad aparente oculta una realidad más débil: el imperio se apoya en equilibrios locales inestables.
El año 885 se abre en un clima de tensión política y militar.
En mayo, el emperador manda eliminar a Godofredo, jefe nórdico convertido al cristianismo y duque de Frisia occidental al servicio franco. Sospechado de doble juego, es asesinado por orden imperial.
Asesinato de Godofredo — Wikimedia Commons
A la vez, Carlos castiga a Hugo, hijo de Lotario II y cuñado de Godofredo. Acusado de revuelta, es capturado, cegado y recluido en la abadía de Prüm.
Estos hechos muestran la voluntad de mantener el orden, pero también la dureza de las luchas políticas.
En junio de 885, Carlos viaja a Ponthion y recibe juramentos de los grandes de Francia Occidental, reafirmando su autoridad sobre el reino heredado tras la muerte de Carlomán II.
En esa ocasión ordena además una expedición contra vikingos instalados en Lovaina, pero la operación fracasa.
La situación militar se deteriora rápidamente.
El 5 de julio de 885, los vikingos toman Ruan, gran centro del valle del Sena. La caída de Ruan abre la ruta hacia el corazón de Francia Occidental.
El 24 de noviembre de 885, grandes fuerzas nórdicas convergen hacia París. El 25 de noviembre, su jefe Siegfried negocia con las autoridades de la ciudad. Pide pasar por París para remontar el Sena; la ciudad se niega.
El 26 de noviembre de 885 comienza el asedio de París.
Asedio de París — Wikimedia Commons
Defendida por el conde Eudes y el obispo Gozlin, la ciudad se convierte en escenario de un enfrentamiento mayor.
Entre el 11 y el 25 de enero de 886, grupos vikingos devastan parte de Borgoña y saquean la abadía de Flavigny. Luego regresan hacia París para reclamar el rescate prometido al final del asedio.
En otoño de 886, bandas vikingas remontan el Marne hasta Chessy y establecen cuarteles de invierno.
En la asamblea de Kirchheim, cerca del final del reinado, Carlos gestiona varios asuntos políticos y familiares.
Decide repudiar a su esposa Richardis de Suabia. Las fuentes son ambiguas sobre motivos (acusaciones morales, intrigas sucesorias).
A la vez, recibe a Luis el Ciego, joven rey de Provenza, y a su madre Ermengarda. Carlos reconoce oficialmente su título y posesiones.
Por la minoría de edad de Luis, el reino provenzal queda bajo la regencia de Ermengarda, asistida por Ricardo el Justiciero.
🔍 Zoom – 886: rescate, compromiso y crisis de legitimidad
Mientras los vikingos asedian París (885–886), la ciudad resiste bajo Eudes y Gozlin.
Cuando Carlos llega finalmente con un ejército, muchos esperan batalla decisiva. Pero el soberano elige negociar con los vikingos, permitiéndoles continuar hacia Borgoña y aceptando pago de rescate para su retirada.
Aunque evita destrucción inmediata, la decisión provoca malestar entre las élites. Para muchos, el rey no cumple su misión esencial: proteger el reino.
Tras el episodio de París, la confianza en Carlos se debilita en varias regiones.
En noviembre de 887, los grandes de Francia Oriental reunidos en Tribur, dirigidos por Arnulfo de Carintia, deciden deponer a Carlos el Gordo.
Es una ruptura mayor: por primera vez, un emperador carolingio es apartado oficialmente por la aristocracia.
🔍 Zoom – 887: deposición de Carlos el Gordo
Carlos el Gordo muere poco después de su deposición, el 12 de enero de 888, en Neudingen.
Muere sin heredero legítimo, poniendo fin al intento de restaurar la unidad carolingia.
En Francia Occidental, los grandes toman una decisión decisiva.
El 29 de febrero de 888, eligen rey a Eudes, conde de París y héroe de la defensa de la ciudad.
Esta elección marca una evolución mayor: la realeza ya no depende solo de herencia dinástica, sino también de elección aristocrática y de capacidad de defensa.
🔍 Zoom – 888: Eudes, rey de los francos occidentales