Vivir en la Galia romana (años 0 a 100) · DE 50 A. C. A LA CAÍDA DE ROMA
Para un romano, el cristianismo podía percibirse como desafío político, no solo espiritual.
Roma toleraba muchos cultos, pero exigía participar en el culto imperial. Los cristianos lo rechazaban por monoteísmo, y eso podía verse como insubordinación.
La discreción de las reuniones cristianas alimentó acusaciones:
En contextos de peste, hambre o crisis, se culpaba a quienes “enojaban a los dioses”. De ahí persecuciones impulsadas por pánico social.