Luis III y Carlomán II: dos reyes frente a los vikingos (879–884) · ALTA EDAD MEDIA
El Tratado de Ribemont (880) llega cuando Francia Occidental intenta estabilizarse tras 879. Se centra sobre todo en Lotaringia, espacio fronterizo surgido de la Francia Media y disputado desde Verdún.
El tratado confirma un reparto que refuerza la separación entre:
En la práctica, ayuda a fijar marcas duraderas: Lotaringia pasa a estar más firmemente anclada en la esfera oriental.
Al reducir ambigüedad en el este, Francia Occidental se recentra. El reino tiende a definirse menos por herencia imperial y más por equilibrios internos (grandes, condes, defensa frente a vikingos).