Luis III y Carlomán II: dos reyes frente a los vikingos (879–884) · ALTA EDAD MEDIA
Entre 882 y 884, Francia Occidental pierde sucesivamente a sus reyes: primero Luis III, luego Carlomán II. Esta doble desaparición abre una transición dinástica decisiva.
La muerte de un rey en el siglo IX no es solo un hecho familiar: debilita lealtades, reactiva rivalidades y crea oportunidades para que poderes locales ganen autonomía.
Tras 882, Carlomán II reina solo, pero su muerte en 884 deja al reino sin un rey adulto disponible de inmediato.
El poder pasa a Carlos el Gordo, carolingio que logra por un tiempo reunir varias coronas. Esta «reunificación» no significa retorno al imperio de Carlomagno: se apoya en equilibrios inestables y no resuelve ni la presión vikinga ni el ascenso de poderes regionales.