Luis IV «de Ultramar»: retorno carolingio y guerra de los príncipes (936–954) · ALTA EDAD MEDIA
En 936, tras la muerte de Raúl, la aristocracia del reino llama desde Inglaterra al joven Luis IV, hijo de Carlos el Simple. Su sobrenombre, «de Ultramar», resume su trayectoria: vuelve de un exilio político.
En primavera de 936, Hugo el Grande envía embajada para pedir a Luis que venga a tomar la cabeza del reino. Su tío, el rey Æthelstan, solo lo deja partir tras garantías de fidelidad de los grandes.
Luis desembarca y recibe homenaje en Boulogne: juramentos, besamanos e ingreso simbólico al reino.
Luis es coronado y ungido el 19 de junio de 936 en Laon por Artaldo, arzobispo de Reims. La elección de Laon es simbólica: plaza carolingia y gran centro político.
En el ritual, Hugo aparece como primer laico y enmarca la escenificación monárquica.
Hugo es decisivo para el regreso de Luis: restaurar un carolingio aporta legitimidad sin desmontar un sistema dominado por príncipes.
Luis vuelve además con pocos recursos propios. El poder se concentra en pocos polos carolingios y rentas eclesiásticas.