Luis IV «de Ultramar»: retorno carolingio y guerra de los príncipes (936–954) · ALTA EDAD MEDIA
Para Luis IV, el Este es tentación y trampa: Lotaringia es carolingia por herencia, pero también escenario dominado por poder germánico.
En 939, el duque Giselberto de Lotaringia, en ruptura con Otón I, busca apoyo y se vuelve hacia Luis. El rey cruza las marcas orientales y recibe homenajes.
La muerte de Giselberto cambia el juego. Luis fortalece posición con su matrimonio con Gerberga de Sajonia, ligada a la dinastía otoniana. Pero Otón no acepta una Lotaringia carolingia y respalda coaliciones hostiles en Occidente.
Tras años de crisis, la estabilización pasa por arbitraje: Otón puede imponer reconciliaciones y congelar la guerra de príncipes.
Aquí, la paz no es victoria: es salida de crisis.