Luis IV «de Ultramar»: retorno carolingio y guerra de los príncipes (936–954) · ALTA EDAD MEDIA
Para escapar de la tutela robertiana, Luis IV no dispone de suficiente «fuerza pública»: debe explotar rivalidades entre los grandes. Desde finales de los años 930, la política regia se vuelve política de alianzas.
Luis se apoya en Artaldo, arzobispo de Reims, y en príncipes hostiles a la supremacía de Hugo el Grande, como Hugo el Negro. También busca apoyos fuera del núcleo robertiano, especialmente en Aquitania.
Luis recibe homenaje de señores vinculados a Inglaterra, como Alan Barbetorte (Bretaña), y puede contar con fidelidades más lejanas.
Pese a estos apoyos, la autoridad regia sigue frágil y desigual. Cuando los grandes dudan, el apoyo papal puede servir para restaurar juramentos y homenajes, especialmente en 942.