Luis IV «de Ultramar»: retorno carolingio y guerra de los príncipes (936–954) · ALTA EDAD MEDIA
En torno a 940, la crisis política se convierte en crisis de legitimidad: si Reims cae, la propia realeza parece tambalearse.
En 940, los adversarios del rey entran en Reims. Artaldo es expulsado y el arzobispado pasa a un candidato hostil. También se incauta patrimonio de Saint-Remi: tocar Reims es tocar el corazón simbólico de la monarquía.
Los clérigos de Reims insisten en un punto: la paz del reino depende de juramentos al rey. Cuando se rompen, el orden cristiano parece amenazado. En este contexto, Luis busca reforzar legitimidad con gestos religiosos, como promesas de dones a Saint-Remi.
En 941, el ejército regio sufre un fuerte revés. El rey queda reducido a su último bastión: Laon. Desde entonces, otro árbitro se impone en el juego político: Otón I.