Lotario y Luis V: el final de los carolingios (954–987) · ALTA EDAD MEDIA
El 12 de noviembre de 954, Lotario es ungido en la abadía de Saint-Remi de Reims por el arzobispo Artaldo. La escena reafirma continuidad carolingia, pero también su fragilidad: el rey es joven y el reino sigue siendo un conjunto de principados.
En los primeros años, la monarquía funciona por encuadre: la reina madre Gerberga y los grandes estructuran acceso a redes, fortalezas y obispados. El joven rey también está rodeado por su tío Bruno de Colonia, que impulsa entendimiento con Francia Oriental.
La unción no basta: hacen falta alianzas y administración mínima (actos, itinerarios, palacios).
Persiste el legado del reinado de Luis IV: el Imperio otoniano pesa sobre el equilibrio occidental. Lotario debe gobernar sin provocar intervención directa, intentando conservar margen de maniobra.