Lotario y Luis V: el final de los carolingios (954–987) · ALTA EDAD MEDIA
En 978, Lotario intenta invertir el equilibrio: una expedición hacia Aquisgrán busca golpear el símbolo imperial y reabrir la cuestión lotaringia.
Aquisgrán no es una ciudad cualquiera: encarna memoria imperial. En agosto de 978, Lotario dirige la expedición con Enrique de Borgoña y Hugo Capeto. Toma la ciudad, pero no logra capturar a Otón II ni a Carlos.
Las crónicas subrayan un gesto simbólico: el águila de bronce del palacio se reorienta «hacia el este».
En octubre de 978, Otón II, acompañado de Carlos, invade Francia Occidental y devasta zonas de Reims, Soissons y Laon. En Laon, Carlos es proclamado rey por un obispo del campo imperial.
Lotario huye mientras el enemigo avanza hacia París. La defensa descansa en coalición: el ejército de Hugo Capeto sostiene la ciudad.
El 30 de noviembre de 978, incapaz de tomar París, Otón y Carlos levantan el asedio y se retiran. El ejército regio los persigue y recupera Laon.