Lotario y Luis V: el final de los carolingios (954–987) · ALTA EDAD MEDIA
El 2 de marzo de 986, Lotario muere en Laon. Su hijo Luis V se convierte en rey, pero en un contexto explosivo: autoridad regia estrecha, príncipes poderosos y rivalidad carolingio-robertiana al borde de ruptura.
Lotario es enterrado en la basílica de Saint-Remi de Reims, necrópolis de los últimos carolingios, cerca de su padre Luis IV.
Desde los años 980, la monarquía intenta asegurar transmisión asociando al heredero. El objetivo: impedir que un vacío de poder convierta la corona en «elección» de hecho controlada por grandes.
Luis V hereda una corona aún legítima, pero políticamente débil. La continuación inmediata mostrará que estabilidad depende tanto de la longevidad del rey como de la voluntad principesca de aceptar continuidad carolingia.