Lotario y Luis V: el final de los carolingios (954–987) · ALTA EDAD MEDIA
Tras 978, Lotaringia vuelve a ser horizonte del reinado. La crisis sucesoria otoniana (983) abre una ventana, pero se cierra rápido, dejando a Lotario en lucha diplomática y militar frente a redes lotaringias.
En 983, la muerte de Otón II deja el Imperio al niño Otón III. Enrique el Pendenciero intenta imponerse como tutor. Actores lotaringios, entre ellos Adalbéron de Reims, buscan proteger a Otón III y a la emperatriz Teófano.
Lotario reclama entonces papel tutelar sobre Lotaringia. Recibe homenajes de grandes lotaringios, incluido Godofredo de Verdún, y se reconcilia con su hermano Carlos.
Pero el fracaso rápido de Enrique hace caer el proyecto: la paz de Worms (984) confirma retroceso carolingio y refuerza la Casa de Ardenas.
Lotario intenta revancha. Tras alianza fallida con Enrique, opta por acción directa.
A inicios de 985, el ejército regio invade el ducado, asedia Verdún y la toma en marzo. Captura altos personajes, incluidos Godofredo y el duque Teodorico de Alta Lotaringia.
De vuelta en Laon, Lotario impone obligaciones pesadas al arzobispo de Reims para mantener guarnición en Verdún y mostrar fidelidad al rey carolingio.
La ruptura llega cuando Lotario sospecha de doble juego de Adalbéron de Reims. Convoca asamblea en Compiègne (11 de mayo de 985) para juzgarlo.
Hugo Capeto interviene con sus hombres y dispersa la asamblea. Lotario no puede abrir segundo frente: libera parte de prisioneros lotaringios y busca compromiso sin renunciar a objetivo oriental.
A comienzos de 986, Lotario aún piensa atacar ciudades imperiales como Cambrai o Lieja, pero muere de forma súbita en Laon el 2 de marzo de 986.