Clotario II: el superviviente y el unificador · ALTA EDAD MEDIA
En 584, la situación de la reina Fredegunda era desesperada. Su esposo Chilperico había sido asesinado, sus otros hijos habían muerto y su último hijo, Clotario II, tenía solo cuatro meses.
Fredegunda se refugió en la catedral de París y pidió ayuda a su cuñado Gontrán, rey de Borgoña. Aunque había estado a menudo en conflicto con Chilperico, Gontrán aceptó convertirse en protector del niño y de su madre. Entró en París y declaró: «Este niño es mi hijo».
Gontrán actuó como regente supremo. Impidió que los señores neustrianos se rebelaran y mantuvo a raya a los ejércitos austrasianos, que habrían aprovechado la debilidad del reino. Sin esa protección, la línea de Chilperico probablemente habría desaparecido.
Fredegunda murió en 597, tras trece años defendiendo con dureza la herencia de su hijo. Dejó a Clotario II, entonces de trece años, un reino frágil pero intacto.