Clotario II: el superviviente y el unificador · ALTA EDAD MEDIA
En 614, Clotario II reunió en París un gran concilio de obispos y señores. El resultado fue el Edicto de París, un texto que estabilizó el reino durante décadas.
Clotario II sabía que su unificación de 613 había sido posible gracias al apoyo de la nobleza. El Edicto fue una forma de recompensa y garantía para ella.
Para gobernar las tres partes del reino (Neustria, Austrasia y Borgoña), Clotario II se apoyó en mayordomos de palacio. Estas figuras, como Pipino de Landen en Austrasia, se volvieron los verdaderos jefes de la administración.
El Edicto de París marca un giro: el poder ya no descansaba solo en un rey conquistador, sino en un equilibrio entre el soberano y las grandes familias aristocráticas. Esa aristocracia sería la que terminaría imponiéndose progresivamente sobre la dinastía merovingia.