Dagoberto I: el último gran rey merovingio · ALTA EDAD MEDIA
La abadía de Saint-Denis, al norte de París, es inseparable de la historia de la monarquía francesa. Fue Dagoberto I quien selló ese destino excepcional.
Según la leyenda, Dagoberto, perseguido por la ira de su padre Clotario II, se refugió en la pequeña iglesia donde estaba la tumba de san Denis. Milagrosamente protegido, prometió embellecer el santuario cuando llegara al trono.
En realidad, la elección fue política: Dagoberto quería crear un centro espiritual prestigioso cerca de su capital, París, para rivalizar con las grandes basílicas romanas.
Dagoberto financió la construcción de una nueva basílica, ricamente decorada por su ministro Eloy (cruces de oro, altar precioso). Concedió a la abadía enormes privilegios, entre ellos derechos de feria (la feria de Lendit), convirtiéndola en un importante centro económico.
Dagoberto fue el primer rey franco en elegir ser enterrado allí (en 639). Esta decisión creó una tradición: después de él, casi todos los reyes de Francia —merovingios, carolingios y capetos— eligieron Saint-Denis como lugar de reposo final, transformando la abadía en la memoria de piedra de Francia.