Dagoberto I: el último gran rey merovingio · ALTA EDAD MEDIA
Detrás del prestigio de Dagoberto I, dos grandes familias aristocráticas de Austrasia compartían gran parte del poder real: los pipínidas y los arnulfingos. Su alianza marcaría el nacimiento de la dinastía carolingia.
El matrimonio de Ansegisel (hijo de Pipino de Landen) y Begga (hija de Arnulfo de Metz) unió a las dos familias. Su hijo, Pipino de Herstal, heredó las tierras y el poder de ambos clanes.
Los pipínidas poseían vastos dominios en el valle del Mosa: Herstal, Jupille, Landen… Estas tierras ricas les permitieron levantar ejércitos y financiar su ascenso político.
Después de Dagoberto, los mayordomos de palacio se volvieron los verdaderos dueños del reino. Los reyes merovingios pasaron a ser cada vez más simbólicos, mientras los pipínidas acumulaban poder efectivo, preparando la transición a la dinastía carolingia.