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Los pipínidas: nacimiento de la dinastía carolingia

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Dagoberto I: el último gran rey merovingio · ALTA EDAD MEDIA

Detrás del prestigio de Dagoberto I, dos grandes familias aristocráticas de Austrasia compartían gran parte del poder real: los pipínidas y los arnulfingos. Su alianza marcaría el nacimiento de la dinastía carolingia.

Pipino de Landen y Arnulfo de Metz

  • Pipino de Landen (c. 580–640) fue mayordomo de palacio de Austrasia. En 613, traicionó a Brunilda y entregó a la vieja reina a Clotario II, poniendo fin a la faida real.
  • Arnulfo de Metz (c. 582–640) fue obispo de Metz y gran señor. Era el abuelo de Pipino el Breve, futuro rey de los francos.

La alianza decisiva

El matrimonio de Ansegisel (hijo de Pipino de Landen) y Begga (hija de Arnulfo de Metz) unió a las dos familias. Su hijo, Pipino de Herstal, heredó las tierras y el poder de ambos clanes.

Los dominios del valle del Mosa

Los pipínidas poseían vastos dominios en el valle del Mosa: Herstal, Jupille, Landen… Estas tierras ricas les permitieron levantar ejércitos y financiar su ascenso político.

El ascenso al poder

Después de Dagoberto, los mayordomos de palacio se volvieron los verdaderos dueños del reino. Los reyes merovingios pasaron a ser cada vez más simbólicos, mientras los pipínidas acumulaban poder efectivo, preparando la transición a la dinastía carolingia.