Luis X el Obstinado: crisis dinástica y reformas bajo presión (1314-1316) · PLENA EDAD MEDIA
Al advenimiento de Luis X, una parte de la aristocracia y de las poblaciones protesta contra las políticas atribuidas a Felipe IV: fiscalidad, intervenciones de los oficiales, justicia y moneda. Unas ligas de grandes señores estructuran la contestación. El nuevo rey elige apaciguar mediante la negociación.
Luis X se apoya en sus hermanos Felipe de Poitiers y Carlos de la Marche, mientras que Carlos de Valois domina los equilibrios políticos. El reinado comienza así con compromisos: los grandes feudales quieren revocar decisiones tomadas por consejeros odiados del reinado anterior.
Para obtener la obediencia, el rey concede textos que reconocen privilegios locales y encuadran la actuación de los oficiales reales. El objetivo es doble:
La Carta a los Normandos (19 de marzo de 1315) es el ejemplo más célebre. Otras ordenanzas limitan confiscaciones, aplazamientos y actos de justicia en espacios como Amiens y el Vermandois, en nombre del respeto de los derechos señoriales.
Estas concesiones tienen un costo: la monarquía retrocede en el terreno fiscal y administrativo. Los grandes señores quieren acuñar moneda y rechazar ciertos impuestos; las provincias rechazan nuevos gravámenes. El reinado de Luis X aparece así como un momento en que la autoridad real se reajusta ante el aumento de las resistencias.