Roberto II el Piadoso: consolidar la monarquía capetia (996-1031) · PLENA EDAD MEDIA
Cuando Hugo Capeto muere en 996, la dinastía capetia ya ha superado su primer obstáculo: el vacío de poder. Roberto II no es un heredero improvisado: fue asociado al poder y coronado ya en la Navidad de 987.
En un reino donde los grandes pueden “hacer” y “deshacer” reyes, asociar al heredero convierte la sucesión en algo evidente. La coronación de Roberto crea una continuidad: a la muerte del padre, el hijo ya es rey a los ojos de la Iglesia y de una parte de los príncipes.
La transición de 996 no es espectacular, y es precisamente eso lo que la vuelve decisiva: la monarquía capetia demuestra que puede perdurar más allá de un solo hombre. La estabilidad se convierte en el arma principal del nuevo régimen.