Enrique I: mantener el equilibrio capeto (1031-1060) · PLENA EDAD MEDIA
En 1034, para poner fin a la guerra civil, Enrique I concede Borgoña a su hermano Roberto. La solución estabiliza la corona, pero instala de forma duradera un poder capeto autónomo en un territorio vecino del dominio real.
Borgoña es un espacio estratégico:
Al concederla, Enrique transforma una crisis de sucesión en un problema estructural: cómo mantener el equilibrio cuando un familiar se convierte en un príncipe territorial de pleno derecho.
Roberto recibe Borgoña como compensación, lo que refuerza su rango y le da una base política. Para Enrique, es una apuesta:
A largo plazo, el apanaje produce el efecto contrario: multiplica los centros de decisión y reduce el margen de intervención directa del rey.