Enrique I: mantener el equilibrio capeto (1031-1060) · PLENA EDAD MEDIA
En 1035, muere el duque Roberto I de Normandía. Su hijo, Guillermo, todavía niño y nacido fuera del matrimonio, hereda un ducado rico pero frágil. La minoría de edad del duque abre un período de rivalidades baroniales y de violencias: Normandía se convierte en un espacio inestable a las puertas del dominio capeto.
Para Enrique I, un ducado normando débil es un riesgo:
Enrique elige, pues, apoyar a Guillermo: estabilizar Normandía significa evitar que se convierta en un foco permanente de guerra y depredación.
En 1047, Enrique interviene militarmente junto a Guillermo en la batalla de Val-ès-Dunes, contra una coalición de barones normandos sublevados. La victoria es decisiva: permite al joven duque imponer su autoridad y salir de la minoría política.
El resultado es una paradoja para el rey: Enrique estabiliza la región, pero también contribuye a fortalecer a un futuro rival. A partir de entonces, Normandía cuenta con un jefe de guerra reconocido y un poder ducal en vías de consolidación.