Felipe I: perdurar en la Francia feudal (1060–1108) · PLENA EDAD MEDIA
El 29 de julio de 1108, Felipe I muere. La dinastía capetiana ha atravesado las crisis de minoría, el choque anglonormando y los conflictos religiosos. La corona pasa a Luis VI, apodado “el Gordo”.
El legado es doble:
El nuevo rey hereda una misión clara: retomar el control en el dominio, enfrentarse a los turbulentos señores castellanos de la Isla de Francia y devolver al rey una capacidad de acción más visible. El reinado de Felipe no “construyó un Estado”, pero mantuvo la corona el tiempo suficiente como para hacer posible un futuro auge de poder.
Un detalle simbólico llama la atención: Felipe es enterrado en la abadía de Saint-Benoît-sur-Loire, en lugar de en Saint-Denis, lo cual es inusual para un capetiano. La sucesión, por su parte, se realiza sin crisis mayor: es uno de los logros esenciales de la dinastía.