Felipe II Augusto: la afirmación capetina (1180–1223) · PLENA EDAD MEDIA
El regreso de la cruzada abre un expediente político urgente: la muerte del conde de Flandes Felipe de Alsacia, sin descendencia, desencadena una competencia de herederos. Ahora bien, Flandes es un pivote: rica, poderosa, y capaz de arrastrar a grandes coaliciones.
Varios pretendientes se disputan la herencia, entre ellos Balduino de Hainaut y Leonor de Vermandois. El propio Felipe Augusto se coloca como árbitro interesado: el objetivo no es solo elegir a un sucesor, sino salir del asunto con garantías territoriales y financieras.
Al término de las negociaciones, Balduino es reconocido heredero del condado de Flandes tras el pago de una fuerte suma. Paralelamente, Felipe obtiene seguridades:
El resultado es claro: las posiciones capetinas en el norte se refuerzan sin haber tenido que entablar una guerra frontal.