Felipe II Augusto: la afirmación capetina (1180–1223) · PLENA EDAD MEDIA
Tras la cruzada, la rivalidad entre Felipe Augusto y Ricardo Corazón de León se convierte en el centro de gravedad político de Occidente. Se enfrentan dos reyes, pero también dos sistemas: la monarquía capetina y el conjunto plantageneta.
Ricardo regresa de Oriente en 1192, pero es capturado y entregado al emperador. Se exige un rescate colosal. Felipe aprovecha la situación: negocia con Juan sin Tierra, ataca posiciones, y busca transformar la ausencia de su rival en ganancias territoriales.
Cuando Ricardo es liberado en febrero de 1194, la guerra se reanuda de inmediato.
En 1194, Ricardo sorprende a Felipe cerca de Fréteval. Se apodera del equipaje real, del sello y sobre todo de una parte del archivo real. El episodio no es solo humillante: muestra que la guerra afecta también al Estado en construcción, a sus archivos y a su capacidad de gobernar.
Se firma una paz en Gaillon en enero de 1196: concesiones y renuncias recíprocas. Pero el equilibrio es inestable. La construcción de Château-Gaillard y los combates en el Vexin reavivan el conflicto. En 1198, Felipe sufre un grave revés cerca de Gisors, faltando poco para que fuera muerto.
Bajo el impulso de Inocencio III, se concluye una tregua en enero de 1199, pero sigue siendo frágil.
En marzo de 1199, Ricardo resulta herido por un virote de ballesta durante el asedio de Châlus. Muere pocos días después. La desaparición del rey guerrero cambia la configuración del conflicto: Felipe pierde a un adversario temible, pero el duelo capetino-plantageneta continúa.