Felipe II Augusto: la afirmación capetina (1180–1223) · PLENA EDAD MEDIA
En 1190, Felipe Augusto parte hacia la Tercera cruzada. Para un rey capetino, participar en la expedición es una cuestión de prestigio y de legitimidad: un rey “cristiano” debe responder al llamamiento, pero también debe proteger sus intereses en Occidente.
La cruzada refuerza la imagen del rey, pero tiene un coste:
Felipe no puede permitirse una ausencia prolongada, ya que su objetivo principal sigue siendo la lucha contra el Imperio Plantagenet.
🔍 Zoom – 1190–1191: Mesina, Acre y la rivalidad con Ricardo
Felipe regresa en 1191. La elección es reveladora: la cruzada es importante, pero la política continental lo es aún más. El rey prioriza la construcción de un poder duradero en el continente antes que una aventura prolongada en Oriente.