Felipe II Augusto: la afirmación capetina (1180–1223) · PLENA EDAD MEDIA
Bajo Felipe Augusto, el ejercicio del poder ya no se apoya solo en la negociación con los grandes señores: el rey se apoya en un equipo de consejeros y ejecutores, más dependientes de él que de las lógicas feudales.
El rey forma una dirección política coherente: selecciona, mantiene y aprovecha competencias. Aleja a los Grandes y promueve a hombres de nacimiento más modesto, capaces de servir a la continuidad del Estado.
Entre las figuras citadas con frecuencia:
Guérin aparece como uno de los principales artífices de la eficacia capeta: finanzas, logística, decisiones. No se define ante todo por un título, sino por la confianza que el rey le otorga. Esta personalización del servicio del rey es una fuerza: reduce la autonomía de los grandes y hace más constante la acción gubernamental.