Luis IX (San Luis): regencia, justicia real y cruzadas (1226–1270) · PLENA EDAD MEDIA
Bajo Luis IX, construir no es una actividad periférica: es una manera de gobernar. Las fundaciones religiosas unen dinastía, piedad, prestigio y memoria, y anclan la presencia capeta en el espacio.
Una suma legada por Luis VIII permite iniciar la fundación de un monasterio cerca de París. Luis IX y Blanca eligen un lugar cercano al Oise: el dominio de Cuimont es rebautizado Royaumont, un nombre que escenifica el vínculo entre la familia real y la abadía.
La fundación se atribuye a los cistercienses, y el joven rey se implica en la obra: vigilar el avance y participar en el trabajo se convierte en un gesto político y espiritual, que construye una imagen de piedad activa.
En Saint-Ouen-l’Aumône, Blanca funda la abadía de Maubuisson. La obra prolonga el encuadramiento religioso del poder: alrededor de París, la dinastía instala lugares de oración, de memoria y de presencia.
Ya desde 1231, se llevan a cabo importantes trabajos en la abadía de Saint-Denis, necrópolis real. La obra no es solo arquitectónica: organiza la memoria de los reyes. En 1267, la inauguración de un nuevo conjunto sepulcral afirma la continuidad dinástica y la sacralidad de la monarquía.