Luis IX (San Luis): regencia, justicia real y cruzadas (1226–1270) · PLENA EDAD MEDIA
Tras la cruzada albigense, el catarismo no desaparece de inmediato. Bajo Luis IX, el Estado capeto se piensa como el brazo secular de la Iglesia: proteger la ortodoxia se convierte en una misión política.
Después de 1230, los cátaros son menos visibles, por efecto de la Inquisición, de la presión social y del agotamiento de sus redes. Para orientar la respuesta, Luis IX se rodea de inquisidores (a menudo procedentes de las órdenes mendicantes) y de herejes convertidos.
El rey privilegia la idea de una “purificación” mediante la conversión y la expulsión, pero también acepta las condenas decididas por las autoridades religiosas.
En 1242, el asesinato de inquisidores en Avignonet desencadena una respuesta militar. En 1243, un ejército cerca Montségur. Tras meses de asedio, la fortaleza cae en la primavera de 1244.
La rendición va seguida de condenas: varios centenares de hombres y mujeres que se niegan a abjurar son quemados. Otras plazas cátaras son tomadas en los años siguientes.