Luis IX (San Luis): regencia, justicia real y cruzadas (1226–1270) · PLENA EDAD MEDIA
A la muerte de Luis VIII, el poder real debe ir más rápido que las ambiciones feudales. La consigna es la precipitación controlada: coronar al niño, asegurar la obediencia, dar un rostro público a la continuidad capeta.
El 3 de noviembre, unos días antes de morir, Luis VIII hace venir a barones, prelados y grandes personajes del ejército. Les hace prometer que, en cuanto muera:
Según el cronista Philippe Mouskes, el rey encarga también a personas cercanas (entre ellas Barthélemy de Roye, Jean de Nesle y el hermano Guérin) que velen por sus hijos.
Luis IX es coronado el 29 de noviembre de 1226 en Reims, por el obispo de Soissons Jacques de Bazoches. La rapidez tiene un sentido: hacer del joven Luis un rey “pleno” antes de que se puedan ejercer presiones sobre él o sobre su entorno.
En el camino, el joven rey es rápidamente armado caballero: un rey de Francia debe ser caballero.
Los cronistas subrayan la ausencia de grandes personalidades, tanto eclesiásticas como laicas. Se ha querido ver en ello gestos políticos. Pero la explicación más inmediata es logística: una ceremonia organizada tan deprisa deja poco tiempo para viajar, y una coronación de un niño no atrae necesariamente a los grandes.