Felipe VI de Valois: una dinastía nueva, una guerra que se abre (1328–1350) · LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
Felipe VI debe consolidar una dinastía nueva. A principios de la década de 1330, su hijo Juan (futuro Juan II, llamado “el Bueno”) es el asunto principal: un matrimonio prestigioso y una alianza sólida refuerzan la legitimidad de los Valois, en un momento en que existen pretensiones alternativas.
Felipe VI mira hacia el este más que hacia Inglaterra. El rey de Bohemia Juan de Luxemburgo está endeudado pero es ambicioso y muy presente en la corte de Francia. El contexto le es favorable: el conflicto entre el Imperio y el papado de Aviñón debilita al Sacro Imperio y abre posibilidades en el norte de Italia.
En enero de 1332, Felipe VI propone una alianza cimentada por el matrimonio de Juan con una de las hijas de Juan de Luxemburgo. El tratado concluido en Fontainebleau enmarca también la ayuda militar: el rey de Bohemia debe aportar hombres de armas según el teatro de operaciones (Champaña/Amiénois o zonas más lejanas).
La elección recae en Blanca de Luxemburgo, mayor que su hermana y en edad de procrear. La dote se fija en 120.000 florines. Felipe VI asocia también a su hijo al poder al concederle un apanaje mayor: Normandía, con el fin de reforzar la estabilidad dinástica.
La alianza alimenta proyectos italianos: Juan de Luxemburgo busca posiciones en Lombardía, con la idea de un conjunto güelfo en el norte de Italia bajo influencia pontificia. Pero las resistencias locales y las ligas urbanas limitan estas ambiciones: algunas ciudades vuelven a caer bajo la influencia de los Visconti (otoño de 1332) y el impulso se agota en los años siguientes.