Felipe VI de Valois: una dinastía nueva, una guerra que se abre (1328–1350) · LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
Al inicio del reinado, Felipe VI busca estabilizar: evitar una guerra inmediata mientras afirma la superioridad feudal del rey de Francia. Inglaterra, por su parte, quiere preservar sus posesiones continentales.
Por la Guyena, el rey de Inglaterra debe homenaje al rey de Francia. Rendir homenaje es reconocer una jerarquía; negarse es reivindicar una igualdad soberana. Esta ambigüedad hace frágil la paz.
En 1329, Eduardo III rinde homenaje a Felipe VI. El acto busca asegurar la Guyena, pero no resuelve el fondo del problema: el rey de Inglaterra se niega a ser tratado como un vasallo “ordinario”, mientras que Francia quiere hacer del homenaje una prueba de superioridad.
Incluso cuando se rinde el homenaje, la desconfianza persiste: conflictos jurídicos locales, rivalidades de señores e intereses comerciales alimentan crisis recurrentes. La sucesión de 1328 sigue siendo, en segundo plano, una cuestión abierta.