Carlos V el Sabio: reconquista, Estado y Cisma de Occidente (1364–1380) · LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
Después de Cocherel, la crisis navarra no desaparece de inmediato. Carlos V debe transformar la victoria militar en un arreglo duradero: neutralizar a un príncipe que todavía puede servir de punto de apoyo a los ingleses o a las compañías.
En 1364, Carlos II de Navarra ha intentado construir una red de alianzas: contactos con el Príncipe Negro, negociaciones con potencias vecinas y promesas territoriales que invaden los derechos del rey de Francia. El objetivo es claro: aislar a los Valois y darse margen de maniobra tanto al norte como al sur.
Mediante el tratado de Aviñón (marzo de 1365), Carlos el Malo acepta abandonar posiciones estratégicas en el Bajo Sena, en particular en torno al condado de Évreux, a cambio de la ciudad de Montpellier.
El acuerdo busca desplazar el problema: sacar al navarro de sus fortalezas normandas, cercanas a París y a las rutas de la consagración, para reducir su capacidad de perjuicio sobre el corazón del reino. En la práctica, la aplicación completa del intercambio es lenta y depende de la correlación de fuerzas.
Para Carlos V, el intercambio no es solo territorial:
Esta lógica ilustra el método de Carlos V: transformar una victoria militar en una ventaja duradera mediante el derecho, la negociación y la geografía política.