Carlos V el Sabio: reconquista, Estado y Cisma de Occidente (1364–1380) · LA GUERRA DE LOS CIEN AÑOS
En 1369, la guerra se reanuda. Pero el conflicto ya no se parece a la primera fase de las cabalgadas triunfantes: la Francia de Carlos V ha cambiado de método, e Inglaterra tiene menos margen financiero.
La ruptura se prepara mediante una secuencia “jurídica”: señores de Aquitania impugnan el impuesto del Príncipe Negro y apelan al rey de Francia. Carlos V explota el procedimiento y la diplomacia para hacer bascular ciudades y barones incluso antes de la reanudación de los combates.
A comienzos de 1369, operaciones locales como Mondalazac simbolizan la recuperación de la iniciativa, y Carlos V pronuncia la confiscación de Aquitania a finales de año: el conflicto se relanza, pero con un marco político más favorable.
La estrategia privilegia:
El objetivo es hacer que la dominación inglesa resulte costosa e impracticable.
Cuando las ciudades se vuelcan hacia el bando francés, la reacción inglesa puede ser brutal. En 1370, tras un episodio de adhesión, Limoges sufre una represión sangrienta. El objetivo es disuasivo, pero el efecto puede ser el contrario: estas violencias refuerzan la hostilidad hacia la ocupación y aceleran ciertas adhesiones.
Los ingleses relanzan cabalgadas para recuperar la iniciativa. En 1370, la cabalgada de Robert Knolles atraviesa regiones enteras y llega a amenazar los alrededores de París. Carlos V apuesta por la resistencia: evitar la batalla campal, dejar que el campo se vacíe y refugiarse tras las plazas, y golpear al enemigo cuando se debilita.
En respuesta, Du Guesclin es nombrado condestable y dirige una guerra de hostigamiento. La victoria de Pontvallain (1370) ilustra la capacidad francesa para quebrar una cabalgada sin ofrecer una batalla “a la inglesa”.
El control de las rutas marítimas se vuelve crucial: abastecimiento, refuerzos, comercio y finanzas. Las alianzas (en particular ibéricas) y las operaciones navales pueden decantar campañas sin una batalla terrestre “decisiva”.
Las operaciones inglesas sufren varias fragilidades:
A finales de la década de 1370, Inglaterra conserva todavía posiciones fuertes, pero el impulso de Bretigny ha desaparecido.