[{"data":1,"prerenderedAt":36},["ShallowReactive",2],{"hreflang:/es/zoom/p7ch4z14-la-rivalidad-con-carlos-v-y-la-eleccion-imperial-de-1519":3,"zoom:p7ch4z14-la-rivalidad-con-carlos-v-y-la-eleccion-imperial-de-1519:es":7},{"fr":4,"en":5,"es":6},"/zoom/p7ch4z14-la-rivalite-avec-charles-quint-et-lelection-imperiale-de-1519","/en/zoom/p7ch4z14-the-rivalry-with-charles-v-and-the-imperial-election-of-1519","/es/zoom/p7ch4z14-la-rivalidad-con-carlos-v-y-la-eleccion-imperial-de-1519",{"period":8,"chapter":26,"zoom":29},{"id":9,"title":10,"titleEn":11,"titleEs":10,"range":12,"rangeEn":12,"rangeEs":12,"covers":13},"p7","Renacimiento","Renaissance","1461 → 1610",[14,17,20,23],{"filename":15,"url":16},"British_-_Field_of_the_Cloth_of_Gold_-_Google_Art_Project.jpg","https://commons.wikimedia.org/wiki/Special:FilePath/British_-_Field_of_the_Cloth_of_Gold_-_Google_Art_Project.jpg?width=1600",{"filename":18,"url":19},"Marignan-1515-francois1er.jpg","https://commons.wikimedia.org/wiki/Special:FilePath/Marignan-1515-francois1er.jpg?width=1600",{"filename":21,"url":22},"ChateauDeChambord.jpg","https://commons.wikimedia.org/wiki/Special:FilePath/ChateauDeChambord.jpg?width=1600",{"filename":24,"url":25},"Henri_IV_Toschi_(format_original).jpg","https://commons.wikimedia.org/wiki/Special:FilePath/Henri_IV_Toschi_(format_original).jpg?width=1600",{"id":27,"title":28},"p7ch4","Francisco I: el rey caballero y el Renacimiento francés (1515–1547)",{"id":30,"title":31,"chapterId":27,"html":32,"hasEn":33,"isFallback":34,"seoDescription":35},"p7ch4z14","La rivalidad con Carlos V y la elección imperial de 1519","\u003Cp>La rivalidad entre Francisco I y Carlos V domina la política europea durante todo el reinado de Francisco I, marcada por la elección imperial de 1519, que consagra la rivalidad entre los dos soberanos.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>👑 Las pretensiones imperiales de Francisco I\u003C/h2>\n\u003Cp>La muerte del emperador \u003Cstrong>Maximiliano I\u003C/strong>, el 12 de enero de 1519, abre una sucesión que rebasa con mucho los asuntos meramente alemanes: al trono vacante del Sacro Imperio se presentan como candidatos \u003Cstrong>Carlos I de España\u003C/strong> —el futuro Carlos V—, \u003Cstrong>Francisco I\u003C/strong>, y, de forma más simbólica, \u003Cstrong>Enrique VIII de Inglaterra\u003C/strong>, así como \u003Cstrong>Jorge de Sajonia\u003C/strong>, presentado como candidato de compromiso. Para Francisco I, lo que está en juego va más allá del simple prestigio: obtener la corona imperial supondría a la vez coronar su política italiana, contrarrestar de forma duradera el poder ascendente de los Habsburgo, y satisfacer una ambición personal de gloria que aún avivaba el recuerdo de Marignano.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>🏛️ El proceso electoral\u003C/h2>\n\u003Cp>Siete príncipes electores deciden la suerte del trono imperial: tres eclesiásticos —los arzobispos de Maguncia, Colonia y Tréveris— y cuatro laicos —el rey de Bohemia, el conde palatino del Rin, el duque de Sajonia y el margrave de Brandeburgo. Francisco I despliega una diplomacia activa, multiplicando embajadores, promesas de pensiones y argumentos sobre la necesidad de preservar el equilibrio europeo frente al poder de los Habsburgo. Pero Carlos V dispone de bazas decisivas: el respaldo financiero de los Fugger, banqueros de Augsburgo, su condición de nieto del propio Maximiliano I, y los recursos considerables de un imperio sobre el que, se diría más tarde, «nunca se pone el sol».\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>💰 La guerra de los sobornos\u003C/h2>\n\u003Cp>La campaña electoral se convierte rápidamente en una pugna de ofertas financieras. Francisco I, cuyo presupuesto inicial de trescientos mil florines llega a alcanzar los quinientos mil, multiplica las pensiones anuales prometidas, las tierras, los títulos, los regalos —joyas, obras de arte, privilegios comerciales. Carlos V, respaldado por el banco Fugger y por el oro de las Américas, replica sistemáticamente al alza: al arzobispo de Maguncia, cien mil florines de cada lado, pero Carlos añade diez mil florines anuales; al arzobispo de Colonia, cincuenta mil florines de Francisco I frente a sesenta mil de Carlos; al elector de Sajonia, setenta mil florines franceses frente a cien mil florines y promesas territoriales del lado imperial. Elector tras elector, la puja de los Habsburgo se impone.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>🏆 La elección de Carlos V\u003C/h2>\n\u003Cp>La votación tiene lugar en Fráncfort del Meno, por voto secreto, el \u003Cstrong>28 de junio de 1519\u003C/strong>: Carlos V es elegido por unanimidad. Varios factores explican esta derrota francesa: la superioridad financiera de los Fugger, la herencia dinástica de Carlos, sus redes familiares en Alemania, sus promesas territoriales más generosas, y una difusa desconfianza alemana hacia el poder francés. Para Francisco I, el fracaso se traduce en una pérdida de prestigio internacional y en gastos colosales sin resultado alguno; para Carlos V, se prolonga, el 23 de octubre de 1520, con una coronación celebrada con gran pompa en Aquisgrán, que viene a añadir el título imperial a su ya larga lista de coronas.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>🤝 El Campo del Paño de Oro (1520)\u003C/h2>\n\u003Cp>Buscando compensar este fracaso, Francisco I organiza con Enrique VIII, del 7 al 24 de junio de 1520, entre Ardres y Guînes, un encuentro de fasto inaudito —tiendas de seda y terciopelo, fuentes de vino, banquetes suntuosos, torneos, intercambio de regalos y juramentos de amistad eterna. Pero este mismo exceso de ostentación acaba jugando en contra de su objetivo: la desconfianza de Enrique VIII, hábilmente alimentada por el cardenal Wolsey, y la falta de sutileza diplomática de Francisco I condenan el encuentro al fracaso, preparando el terreno para el tratado de Brujas de 1521, que sella en cambio una alianza entre Inglaterra y España, aislando un poco más a Francia en el tablero europeo.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>⚔️ Las consecuencias de la rivalidad\u003C/h2>\n\u003Cp>De esta elección nace una rivalidad estructural: por un lado, un Carlos V convertido en señor del Sacro Imperio, de España, de Nápoles, de Sicilia y de los Países Bajos; por otro, un Francisco I cuyas pretensiones italianas sobre Nápoles y Milán chocan ahora con un adversario de muy distinta envergadura. Esta rivalidad desemboca, ya en 1521, en la primera de las guerras que van a jalonar todo el reinado —Bicoca en 1522, el Sesia en 1524, y sobre todo Pavía en 1525, donde el propio Francisco I es capturado, preludio del tratado de Madrid de 1526 y de la pérdida de las conquistas italianas. Toda Europa se ve así reequilibrada en favor de los Habsburgo, mientras Francia se siente cada vez más cercada, una situación que empuja a Francisco I a reorientar su diplomacia hacia alianzas más inesperadas, con los príncipes protestantes alemanes y con el Imperio otomano de Solimán el Magnífico.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>👑 Las relaciones personales entre Francisco I y Carlos V\u003C/h2>\n\u003Cp>Sería, sin embargo, engañoso reducir esta relación a una pura hostilidad: pese a la feroz rivalidad que los enfrenta, los dos soberanos se muestran, en público, todo el respeto que exige el protocolo. Francisco I recibe así a Carlos V en varias ocasiones, en particular en el Louvre, justo antes de que comiencen las obras de su reconstrucción. En 1540, es a petición del propio Carlos V, apremiado por atravesar Francia para ir a sofocar una revuelta en Flandes, cuando se desarrolla uno de los episodios más sorprendentes de esta relación: partiendo de Burdeos, el emperador atraviesa Poitiers el 8 de diciembre de 1539, después Orleans, antes de ser recibido y acompañado en persona por Francisco I en su entrada en París. El rey de Francia lleva incluso la cortesía hasta el punto de mostrarle la galería recién terminada de Fontainebleau, una manera también de impresionar a su rival con el brillo de su mecenazgo, ya que la diplomacia del Renacimiento se convertía de buen grado en espectáculo y puesta en escena.\u003C/p>\n\u003Cp>Los dos soberanos intentan también, en varias ocasiones, sellar su rivalidad mediante lazos familiares: Francisco I ofrece durante un tiempo la mano de su hija Luisa a Carlos V, un proyecto que queda sin continuación, pues la pequeña princesa muere en la infancia, y es finalmente Carlos V quien organiza, en 1530, el matrimonio de su propia hermana Leonor con Francisco I, con la esperanza de instaurar entre las dos coronas un clima de paz duradera. Pero estas alianzas matrimoniales, al igual que las visitas protocolarias más corteses, no bastan para apagar la rivalidad de fondo entre los dos hombres: la cortesía de fachada convive, sin llegar nunca a sustituirla, con una competición política y territorial que no cesará hasta la muerte de Francisco I. Esta combinación tan particular de fasto, cortesía y enfrentamiento latente refleja bastante bien lo que era la diplomacia de los príncipes en el Renacimiento, un arte en el que las apariencias contaban casi tanto como las relaciones de fuerza mismas.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>🧠 Para recordar\u003C/h2>\n\u003Cul>\n\u003Cli>\u003Cstrong>28 de junio de 1519\u003C/strong>: elección de Carlos V por unanimidad de los siete electores, en Fráncfort\u003C/li>\n\u003Cli>\u003Cstrong>7-24 de junio de 1520\u003C/strong>: Campo del Paño de Oro, intento fallido de alianza angloafrancesa\u003C/li>\n\u003Cli>\u003Cstrong>1521-1526\u003C/strong>: primera guerra contra Carlos V, hasta la derrota de Pavía y el cautiverio del rey\u003C/li>\n\u003Cli>\u003Cstrong>Diciembre de 1539 - enero de 1540\u003C/strong>: Carlos V atraviesa Francia, recibido en París y en Fontainebleau por Francisco I\u003C/li>\n\u003Cli>\u003Cstrong>1530\u003C/strong>: matrimonio de Francisco I con Leonor de Habsburgo, hermana de Carlos V\u003C/li>\n\u003Cli>Una rivalidad duradera, que nunca impide del todo el respeto protocolario ni los intentos de acercamiento familiar entre los dos soberanos\u003C/li>\n\u003C/ul>\n\u003Chr>\n\u003Cp>\u003Cstrong>Próximo zoom\u003C/strong>: El cautiverio de Francisco I y el tratado de Madrid.\u003C/p>\n",true,false,"La rivalidad entre Francisco I y Carlos V domina la política europea durante todo el reinado de Francisco I, marcada por la elección imperial de 1519, que",1786625700660]