[{"data":1,"prerenderedAt":36},["ShallowReactive",2],{"hreflang:/es/zoom/p7ch4z3-1516-el-concordato-de-bolonia-y-la-politica-religiosa":3,"zoom:p7ch4z3-1516-el-concordato-de-bolonia-y-la-politica-religiosa:es":7},{"fr":4,"en":5,"es":6},"/zoom/p7ch4z3-1516-concordat-de-bologne-et-politique-religieuse","/en/zoom/p7ch4z3-1516-the-concordat-of-bologna-and-religious-policy","/es/zoom/p7ch4z3-1516-el-concordato-de-bolonia-y-la-politica-religiosa",{"period":8,"chapter":26,"zoom":29},{"id":9,"title":10,"titleEn":11,"titleEs":10,"range":12,"rangeEn":12,"rangeEs":12,"covers":13},"p7","Renacimiento","Renaissance","1461 → 1610",[14,17,20,23],{"filename":15,"url":16},"British_-_Field_of_the_Cloth_of_Gold_-_Google_Art_Project.jpg","https://commons.wikimedia.org/wiki/Special:FilePath/British_-_Field_of_the_Cloth_of_Gold_-_Google_Art_Project.jpg?width=1600",{"filename":18,"url":19},"Marignan-1515-francois1er.jpg","https://commons.wikimedia.org/wiki/Special:FilePath/Marignan-1515-francois1er.jpg?width=1600",{"filename":21,"url":22},"ChateauDeChambord.jpg","https://commons.wikimedia.org/wiki/Special:FilePath/ChateauDeChambord.jpg?width=1600",{"filename":24,"url":25},"Henri_IV_Toschi_(format_original).jpg","https://commons.wikimedia.org/wiki/Special:FilePath/Henri_IV_Toschi_(format_original).jpg?width=1600",{"id":27,"title":28},"p7ch4","Francisco I: el rey caballero y el Renacimiento francés (1515–1547)",{"id":30,"title":31,"chapterId":27,"html":32,"hasEn":33,"isFallback":34,"seoDescription":35},"p7ch4z3","1516: el concordato de Bolonia y la política religiosa","\u003Cp>El concordato de Bolonia, firmado el 18 de agosto de 1516 entre Francisco I y el papa León X, sustituye la Pragmática Sanción de Bourges y otorga al rey de Francia un mayor control sobre la Iglesia galicana.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>🤝 Contexto y negociaciones\u003C/h2>\n\u003Cp>Desde 1438, la Iglesia de Francia vivía bajo el régimen de la Pragmática Sanción de Bourges, que le garantizaba una amplia autonomía frente a Roma —un texto que Luis XII se había cuidado de renovar, pero que no impedía conflictos recurrentes entre el rey y el papado en torno a la sensible cuestión de los nombramientos eclesiásticos—. Francisco I, envalentonado por el prestigio aún reciente de Marignano, pretende aprovechar su encuentro con el papa León X para obtener lo que sus predecesores nunca habían logrado del todo: el control de los nombramientos en la Iglesia de su reino.\u003C/p>\n\u003Cp>Las negociaciones se desarrollan en Bolonia, donde el papa y el rey se reúnen tras la victoria francesa en Italia, y se prolongan durante varios meses. Por parte francesa, es el canciller \u003Cstrong>Antoine Duprat\u003C/strong> quien dirige las conversaciones; por parte pontificia, el cardenal \u003Cstrong>Lorenzo Pucci\u003C/strong>. Ambos bandos no comparten las mismas prioridades —Francisco quiere el control de los nombramientos, León X quiere la abrogación de la Pragmática Sanción y el retorno de una autoridad pontificia formal—, pero, como se verá, estos dos objetivos no son incompatibles: acaban incluso combinándose en un compromiso que satisface, al menos sobre el papel, a ambas partes.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>📜 Las principales disposiciones\u003C/h2>\n\u003Cp>El concordato, firmado el \u003Cstrong>18 de agosto de 1516\u003C/strong>, se basa en un intercambio bastante sencillo en su principio: el rey propone en adelante a los candidatos a los obispados y a las grandes abadías, limitándose el papa a confirmarlos, aunque reservándose ciertos beneficios importantes y recuperando el cobro de las anatas, ese primer año de renta de los beneficios que, bajo la Pragmática Sanción, escapaba en buena parte a Roma. Los derechos de regalía, que permitían al rey percibir las rentas de los obispados vacantes, se mantienen por su parte.\u003C/p>\n\u003Cp>A cambio de estas ventajas sustanciales para la corona, la Pragmática Sanción de Bourges queda pura y simplemente abrogada, «por el bien de la paz y la unidad de la Iglesia», según la fórmula consagrada, una abrogación que no deja de provocar el descontento del clero galicano, apegado a la autonomía que este texto le había garantizado durante casi ochenta años. El concordato de Bolonia se asemeja así menos a una victoria de uno de los dos bandos que a un compromiso pragmático: el rey obtiene con él un considerable control político y financiero sobre la Iglesia de su reino, el papa recupera una autoridad formal, y las tradiciones galicanas salen de él sensiblemente debilitadas.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>⚖️ Las reacciones y oposiciones\u003C/h2>\n\u003Cp>El compromiso sienta mal entre quienes más tenían que perder. El clero galicano denuncia un atentado contra sus privilegios y su autonomía; el parlamento de París, guardián tradicional de las libertades galicanas, se niega pura y simplemente a registrar el texto hasta 1518, y varios parlamentos de provincia lo siguen; la Universidad de París, por su parte, multiplica las peticiones al rey y al papa en defensa de lo que considera sus libertades académicas. Harán falta dos años de resistencia y negociaciones para que el parlamento de París acabe consintiendo en registrar el concordato, no sin reservas, y para que la oposición se vaya apagando, incapaz de derribar un texto que el rey está absolutamente decidido a hacer cumplir.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>📜 Aplicación y evolución\u003C/h2>\n\u003Cp>Una vez superadas las resistencias de los primeros años, Francisco I hace pleno uso de las prerrogativas que le ofrece el concordato: nombra para los obispados a hombres elegidos por su lealtad, su competencia o su origen social, coloca a miembros de su propia familia en ciertas sedes, pero apoya también, en el espíritu de la época, a varios obispos humanistas. Esta política de nombramientos, lejos de quedar como un simple paréntesis del reinado, estructura de forma duradera las relaciones entre la corona y la Iglesia de Francia: sus sucesores, empezando por Enrique II, la heredan y la utilizan a su vez, y el texto permanece en vigor —incluso durante las guerras de Religión, cuando se convierte en un instrumento de control del clero— hasta que la Constitución civil del clero, en 1790, le pone fin.\u003C/p>\n\u003Cp>Esa es, en definitiva, la verdadera importancia del concordato de Bolonia: mucho más allá de su alcance religioso inmediato, otorga a la monarquía francesa una palanca de poder sobre una de las instituciones más ricas e influyentes del reino, y, mediante esta centralización de los nombramientos, prefigura las formas de gobierno más autoritarias que desarrollarán los siglos siguientes, no sin dejar, de paso, tensiones galicanas que nunca se apagarán del todo.\u003C/p>\n\u003Chr>\n\u003Ch2>🧠 Para recordar\u003C/h2>\n\u003Cul>\n\u003Cli>\u003Cstrong>18 de agosto de 1516\u003C/strong>: firma del concordato de Bolonia entre Francisco I y León X\u003C/li>\n\u003Cli>\u003Cstrong>Negociadores\u003C/strong>: Antoine Duprat por Francia, el cardenal Lorenzo Pucci por el papado\u003C/li>\n\u003Cli>\u003Cstrong>Principio\u003C/strong>: el rey propone a los obispos, el papa los confirma; abrogación de la Pragmática Sanción de Bourges\u003C/li>\n\u003Cli>\u003Cstrong>Resistencias\u003C/strong>: el parlamento de París se niega a registrar el texto hasta 1518\u003C/li>\n\u003Cli>Un compromiso que otorga a la corona un control duradero sobre la Iglesia de Francia, en vigor hasta la Revolución\u003C/li>\n\u003C/ul>\n\u003Chr>\n\u003Cp>\u003Cstrong>Próximo zoom\u003C/strong>: La elección imperial de 1519 y la rivalidad con Carlos V.\u003C/p>\n",true,false,"El concordato de Bolonia, firmado el 18 de agosto de 1516 entre Francisco I y el papa León X, sustituye la Pragmática Sanción de Bourges y otorga al rey de",1786625700840]