Carlomagno: heredar, conquistar, cambiar de escala (768–814) · ALTA EDAD MEDIA
En el suroeste, la autoridad franca es antigua pero inestable. Aquitania y Vasconia (vinculada a poblaciones vascas) siguen siendo prueba permanente para la monarquía carolingia: controlar la tierra significa controlar rutas, lealtades y frontera pirenaica.
En 768, Pipino muere cuando Aquitania acaba de volver a obediencia: el duque Waïfre ha sido asesinado por allegados. Durante la co-gobernanza 768–771, el ducado se reparte entre Carlos y Carlomán, manteniendo incertidumbre.
En 769, Hunald (vinculado a la antigua dinastía ducal) deja su retiro monástico y reanuda la lucha. Se refugia en Vasconia, pero el duque Lupo II acaba sometiéndose y entrega a Hunald a Carlos. Aquitania vuelve entonces de forma duradera al control franco.
En 781, Carlomagno confía Aquitania a su hijo Luis (futuro Luis el Piadoso), coronado en Roma como rey de Aquitania. El objetivo es político: estabilizar el sur instalando un poder regio local capaz de reaccionar rápido.
Este dispositivo se articula con espacios dependientes:
A comienzos del siglo IX reaparecen tensiones. En 812, dirigentes vascones se rebelan contra la autoridad carolingia. Luis dirige una expedición más allá de los Pirineos para restablecer control, tomando precauciones (rehenes, seguridad de retirada) para evitar emboscadas.