
768 à 814
En 768, muere Pipino el Breve. Para el mundo franco, es un giro: la dinastía carolingia ya está establecida, pero todavía debe demostrar que puede durar, unificar y gobernar a mayor escala. El nuevo titular real del poder que dará dirección al Occidente es Carlos, pronto llamado Carlomagno.
Al principio, Carlos no gobierna solo: comparte realeza con su hermano Carlomán. Esta co-gobernanza frágil muestra pronto una realidad: el futuro del reino depende de si un solo hombre logra reunir fuerzas e imponer autoridad más allá de las regiones.
Antes de morir, Pipino había previsto una división del reino. Los territorios de los hermanos no forman dos bloques simples: se entrelazan. Los de Carlos dibujan un arco occidental (de Garona al Rin), mientras los de Carlomán se concentran más al este (en torno a Alamania). Grandes conjuntos —Austrasia, Neustria y Aquitania— quedan repartidos.
El 9 de octubre de 768, cada uno es proclamado rey por sus propios partidarios:
Muy pronto, Carlos queda absorbido por Aquitania, que pacifica sin ayuda de su hermano. Luego, la “cuestión lombarda” y los equilibrios diplomáticos pesan sobre los años 769–771.
En 771, Carlomán muere de forma repentina en el palacio carolingio de Samoussy, cerca de Laon. Carlos toma las tierras de su hermano y aparta los derechos de sus sobrinos. La viuda de Carlomán, Gerberga, se refugia en Italia con el rey lombardo.
Desde entonces, Carlos se convierte en soberano de facto de todo el reino franco.
🔍 Zoom – 768–771: co-gobernanza y fractura entre hermanos
Carlomagno gobierna combinando varios instrumentos:
Los capitulares (textos normativos reales) organizan justicia, ejército, religión y administración.
Para controlar territorios, Carlomagno se apoya en condes y en enviados reales llamados missi dominici (“enviados del señor”), encargados de verificar en provincias la aplicación de decisiones regias.
El objetivo ya no es solo reinar: es convertir el reino franco en orden político duradero y organizado.
Carlomagno es un rey guerrero. Durante las primeras tres décadas de su reinado, el territorio franco crece de forma espectacular.
Algunas regiones se integran directamente; otras se convierten en marcas: territorios fronterizos militares destinados a proteger el imperio.
Principales dinámicas de expansión:
🔍 Zoom – Conquistas, marcas y tributos: expansión carolingia (772–814)
Entre todas las campañas de Carlomagno, las guerras sajonas son de las más largas y difíciles. Durante más de treinta años (772–804), combate a pueblos sajones al noreste del reino, entre Rin, Weser y Elba.
Batalla entre francos y sajones — Fuente: Wikimedia Commons
A diferencia de otras conquistas, no es solo expansión territorial. Enfrenta dos mundos muy distintos: los sajones viven en una sociedad tribal de comunidades relativamente autónomas y mantienen una religión pagana germánica. Para Carlomagno, la conquista sajona busca asegurar frontera noreste, frenar incursiones y expandir influencia cristiana.
El conflicto empieza en 772 cuando Carlos destruye el Irminsul, gran símbolo religioso sajón.
Carlomagno destruye el Irminsul — Fuente: Wikimedia Commons
La resistencia se encarna en Widukind. En 782, los sajones derrotan duramente a un ejército franco. La reacción de Carlos es severa: crónicas relatan miles de ejecuciones en Verden.
Poco a poco impone su autoridad combinando presión militar y organización religiosa. Las tierras conquistadas se dividen en condados y se fundan obispados y monasterios.
Un giro llega en 785, cuando Widukind se somete y recibe el bautismo en presencia de Carlos. Las revueltas continúan de forma esporádica, pero el dominio franco se refuerza.
Sumisión de Widukind (785) — Fuente: Wikimedia Commons
Solo en 804 Sajonia se considera sometida de forma definitiva.
🔍 Zoom – Guerras sajonas (772–804): conquista, conversión, resistencia
Iberia es otro frente clave. Desde la conquista musulmana de 711, gran parte de la península está bajo al-Ándalus. Al norte de Pirineos, los francos buscan asegurar frontera y aprovechar divisiones internas andalusíes.
En 778, algunos gobernadores musulmanes enfrentados a Córdoba piden ayuda a Carlos. El ejército franco cruza los Pirineos y llega a Zaragoza, pero la ciudad no abre sus puertas. Sin apoyos locales suficientes, Carlos se retira.
Durante el regreso, la retaguardia franca es atacada en Roncesvalles por combatientes de montaña, probablemente vascones. Mueren varios nobles, entre ellos Roldán.
Emboscada de Roncesvalles — Fuente: Wikimedia Commons
Más tarde, el Cantar de Roldán convierte este episodio en gran mito épico.
Pese al fracaso de 778, la influencia franca al sur de Pirineos crece en décadas siguientes. En 801, la toma de Barcelona marca un giro. Los territorios fronterizos se organizan en la Marca Hispánica.
Península ibérica en 814 — Fuente: Wikimedia Commons
🔍 Zoom – España (777–810): expedición de 778 y Marca Hispánica
Antes de las grandes campañas contra ávaros, Carlos resuelve un problema oriental crucial: el ducado de Baviera.
Durante generaciones, Baviera está gobernada por los Agilolfingos, que reconocen teóricamente a los francos pero conservan amplia autonomía. El duque Tassilo III, primo de Carlos, gobierna esta región estratégica entre Alpes, Danubio y rutas centroeuropeas.
Tassilo busca mayor independencia y cultiva alianzas, en especial con lombardos y ávaros. En 787, una expedición franca lo obliga a someterse. En 788, es juzgado por traición, depuesto y enviado a un monasterio.
Baviera queda integrada directamente al reino carolingio y administrada por condes francos.
🔍 Zoom – Baviera (787–788): fin de la autonomía ducal
En el Este, los ávaros dominan la cuenca danubiana. Su poder se apoya en aristocracia guerrera y sistema de tributos.
El conflicto estalla en los años 790. En 791, Carlos lanza una gran campaña por el Danubio. Operaciones decisivas llegan en 795–796, cuando fuerzas francas toman el centro de poder ávaro (“Avar Ring”) y capturan un inmenso tesoro de oro y plata.
Tras estas derrotas, el poder ávaro colapsa. Territorios danubianos pasan a influencia carolingia y varios pueblos eslavos entran en la órbita imperial.
Para defender estas nuevas fronteras, los carolingios crean marcas orientales, territorios militares de frontera.
🔍 Zoom – Ávaros (791–805): tesoro, Danubio y marcas orientales
En el extremo occidental, Bretaña es difícil de controlar. Los jefes bretones reconocen a veces superioridad franca, pero sus lealtades siguen inestables.
Carlos lanza expediciones para afirmar autoridad y prevenir incursiones. Algunos líderes aceptan pagar tributo, pero la integración permanece limitada.
Para gestionar esta frontera, los carolingios desarrollan la Marca Bretona, zona tampón militar.
Fortalezas de las Marcas de Bretaña — Fuente: Wikimedia Commons
En el suroeste, Aquitania y Vasconia son difíciles de dominar. La conquista de Pipino en los años 760 acabó con Waïfre, pero la región siguió inestable.
En 769, Carlos combate rebeldes aquitanos refugiados en Vasconia. Tras operaciones militares y negociación, restablece el control.
Para estabilizar el sur, instala una realeza subordinada: en 781, durante asamblea en Roma, confía Aquitania a su hijo Luis (futuro Luis el Piadoso), coronado rey de Aquitania bajo autoridad de su padre.
🔍 Zoom – Aquitania y Vasconia: sumisiones, revueltas y reino de Aquitania (768–814)
🔍 Zoom – 774: derrotar a los lombardos, proteger Roma
Carlomagno no construye solo con espada. Refuerza también:
Este movimiento, llamado Renacimiento carolingio, acompaña el cambio de escala del poder.
Los sabios carolingios hablan de renovatio, renovación intelectual y religiosa. Confluyen influencias de:
En la corte de Carlos, eruditos como Alcuino de York reforman enseñanza y difunden una nueva escritura: la minúscula carolingia.
🔍 Zoom – Renacimiento carolingio: escuelas, manuscritos y minúscula carolingia
A finales del siglo, el poder carolingio cambia de escala.
El 25 de diciembre de 800, en Roma, el papa León III corona a Carlomagno como emperador en San Pedro.
El gesto marca el retorno en Occidente de la idea de imperio cristiano, heredero de Roma y de los reinos bárbaros.
Según Eginardo, Carlomagno no quería parecer receptor pasivo del imperio desde manos papales: la corona habría sido colocada mientras oraba.
Este gesto abre una cuestión duradera: el papa puede aparecer como quien confiere dignidad imperial.
Coronación de Carlomagno — Fuente: Wikimedia Commons
En 813, Carlos modifica el rito para su hijo Luis el Piadoso: Luis se corona a sí mismo, sin intervención papal directa.
En Constantinopla, el emperador oriental rechaza primero el nuevo título. Un compromiso diplomático llega con la Paz de Aquisgrán (812).
🔍 Zoom – 800: coronación imperial e idea de imperio