Chilperico I: ambición y la faida real · ALTA EDAD MEDIA
Aunque Chilperico I suele estar en el centro del relato por su ambición, después de 561 el poder fue compartido por sus tres hermanos, cada uno con un papel crucial en la historia del reino franco.
Rey del Este (Austrasia), Sigeberto estableció su capital en Metz. Fue un rey guerrero prestigioso. Al casarse con la princesa Brunilda, quiso reforzar la legitimidad de su rama. Su asesinato en 575 por sicarios de Fredegunda sumió al reino en una crisis sucesoria que duraría décadas.
Rey de Borgoña, Gontrán fue quien más tiempo sobrevivió. A menudo visto como mediador, intentó mantener la paz entre partidarios de Fredegunda y de Brunilda. Sin heredero vivo, designó finalmente a su sobrino Childeberto II (hijo de Sigeberto) como sucesor mediante el Tratado de Andelot.
Rey de París, Cariberto heredó el corazón simbólico del reino. Su reinado fue corto y marcado por conflictos con la Iglesia por su vida privada. Su muerte en 567, sin heredero varón, provocó una redistribución brutal de sus tierras. Fue esta redistribución la que envenenó definitivamente las relaciones entre Chilperico, Sigeberto y Gontrán.
La interacción entre estos cuatro hermanos muestra que el poder merovingio nunca fue solitario: era una negociación permanente, a menudo violenta, dentro de la misma familia.