Felipe III el Atrevido: continuidad capeta y crisis mediterráneas (1270–1285) · PLENA EDAD MEDIA
El poder capeto en el siglo XIII no se limita a la conquista: se apoya también en el derecho dinástico. En 1271, la corona gana mucho, sin batalla, mediante el mecanismo del retorno al dominio.
Los apanajes concedidos a los príncipes capetos están encuadrados: si el titular muere sin heredero, las tierras vuelven al rey. Este principio evita la fragmentación duradera y convierte los repartos familiares en un instrumento de estabilidad.
La muerte de Alfonso de Poitiers y de Juana de Tolosa sin hijos provoca la unión de sus tierras al dominio real: Tolosa, el Poitou y una parte de la Auvernia. Es un giro territorial: la autoridad capeta se extiende y se densifica en el Midi y en el Oeste.