Felipe III el Atrevido: continuidad capeta y crisis mediterráneas (1270–1285) · PLENA EDAD MEDIA
En 1274, la ciudad de Lyon acoge un gran concilio. Para la monarquía capeta, es un momento en que la influencia religiosa y la política europea se dan la mano: arbitrajes, prestigio, finanzas eclesiásticas y proyectos de cruzada.
El concilio reúne a actores de toda la cristiandad. Francia aparece como un espacio central: geográfica, diplomática y simbólicamente. El rey y sus consejeros encuentran allí una ocasión de reforzar la legitimidad capeta mediante la cercanía con la Iglesia.
Un concilio sirve para zanjar cuestiones doctrinales e institucionales, pero también para organizar la paz y la guerra: en particular, relanzar la cruzada implica recursos (décimas, fiscalidad) y una coordinación política.
Hacia 1274, la influencia pontificia y la diplomacia capeta se cruzan también en cuestiones territoriales: ciertas concesiones al papa pueden emplearse como moneda de cambio política, mientras el rey consolida su dominio en otros lugares.