Felipe III el Atrevido: continuidad capeta y crisis mediterráneas (1270–1285) · PLENA EDAD MEDIA
En 1282, una revuelta en Sicilia contra la dominación angevina desencadena una crisis mayor: las Vísperas sicilianas. Para Francia, es un choque indirecto pero decisivo, porque el espacio mediterráneo ya está estructurado por la influencia de la casa de Anjou.
Sicilia se sumerge en la violencia. La crisis atrae a potencias vecinas, en particular a Aragón, y transforma una revuelta local en una guerra internacional: control de las islas, rutas marítimas, fiscalidad y prestigio.
Felipe III se ve arrastrado a una dinámica en la que el papado y la “guerra santa” se mezclan con la rivalidad dinástica. El conflicto prepara la “cruzada de Aragón” y muestra que el poder francés se proyecta ya más allá del reino.
La crisis tiene también una dimensión de legitimación: Aragón puede ser golpeado por la excomunión, y la idea misma de “cruzada” sirve para transformar una guerra mediterránea en causa religiosa y política.