1285: cruzada de Aragón y muerte de Felipe III

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Felipe III el Atrevido: continuidad capeta y crisis mediterráneas (1270–1285) · PLENA EDAD MEDIA

Tras las Vísperas sicilianas, la rivalidad con Aragón se endurece. Una expedición se presenta como una “cruzada”: prueba de que, a finales del siglo XIII, lo religioso y lo político siguen estrechamente ligados.


🛡️ Una guerra bajo lenguaje religioso

La campaña apunta contra Aragón, pero moviliza una justificación espiritual y pontificia. En los hechos, es una guerra de dinastías y de control mediterráneo, en la que la logística y el dinero pesan tanto como las armas.


🦠 Un fin de reinado por desgaste

La expedición se dirige hacia Cataluña: sitio de Gerona (verano de 1285), combates navales y terrestres, y luego una retirada acosada. La enfermedad y el agotamiento de la campaña desempeñan un papel central: el ejército se ve afectado por la disentería, y la retirada se convierte en un desastre (Formigues, collado de Panissars).

Felipe III muere en Perpiñán el 5 de octubre de 1285. Como el rey fallece lejos de París, su cuerpo recibe un tratamiento funerario destinado a limitar la putrefacción y a permitir el transporte. La memoria del soberano se despliega entonces en varios lugares: los restos son divididos (corazón, entrañas, huesos), según una práctica de sepulturas múltiples que multiplica las ceremonias y los espacios de conmemoración.

La expedición termina sin éxito duradero, pero la sucesión queda asegurada: Felipe IV hereda un reino agrandado y un aparato de Estado sólido.


🧠 A retener

  • La “cruzada de Aragón” revela un mundo político más mediterráneo y más conflictivo.
  • La continuidad dinástica capeta sigue siendo un gran activo: el poder se transmite sin crisis.