Felipe III el Atrevido: continuidad capeta y crisis mediterráneas (1270–1285) · PLENA EDAD MEDIA
Al inicio del reinado, Felipe III debe recordar una realidad capeta: agrandar el dominio no basta, también hay que hacerse obedecer. En 1272, algunos grandes señores desafían la autoridad del rey y ponen a prueba la solidez del poder tras la muerte de San Luis.
El rey convoca la hueste contra vasallos recalcitrantes, en particular los condes de Foix y de Armagnac. La campaña muestra que el poder real todavía puede imponer una solución militar rápida, sin dejarse atrapar en una guerra prolongada.
La presión real obtiene rendiciones. El conde de Foix es capturado y encarcelado, antes de que el rey le restituya sus tierras algunos años más tarde. El episodio ilustra una práctica capeta: golpear con fuerza para obtener la obediencia, y luego estabilizar mediante un compromiso.