Felipe IV el Hermoso: Estado, fiscalidad y choque con el papado (1285-1314) · PLENA EDAD MEDIA
Bajo Felipe IV, la autoridad capeta no avanza solo mediante la guerra: también progresa por el derecho, las compras y el sometimiento feudal. La extensión del dominio real refuerza la capacidad del rey para recaudar impuestos, impartir justicia e imponer sus decisiones.
Mediante su matrimonio con Juana I de Navarra, Felipe recibe una herencia estratégica. Champaña es un espacio de recursos y de redes, mientras que Navarra amplía el horizonte dinástico y diplomático de la monarquía.
En 1286, el rey compra el condado de Chartres a su tía Juana de Blois-Châtillon. Es una extensión “por contrato”: ilustra una monarquía capaz de transformar el dinero y el derecho en territorio.
En 1301, el conde Enrique III de Bar se ve obligado a rendir homenaje por sus tierras en la orilla izquierda del Mosa: el Barrois mouvant. La cuestión es clara: fijar una frontera feudal y afirmar que ciertas tierras dependen del rey de Francia.
Tras los combates en Flandes y la recuperación de la iniciativa en 1304, el tratado de Athis-sur-Orge (1305) permite al rey consolidar ganancias territoriales y anexionar castellanías en torno a Lille, Douai y Béthune. La expansión se realiza aquí mediante la guerra, y luego mediante el texto.
Tras la victoria en el asedio de Lyon (1310), la ciudad queda incorporada al reino mediante el tratado de Viena (10 de abril de 1312). Es un momento clave: controlar Lyon significa pesar más en las rutas y los intercambios entre el reino, el Imperio e Italia.