Felipe IV el Hermoso: Estado, fiscalidad y choque con el papado (1285-1314) · PLENA EDAD MEDIA
El final de Felipe IV está rodeado de un relato muy concreto: un accidente de caza, un rápido deterioro, y luego una puesta en escena funeraria que organiza la memoria real en varios lugares.
A principios de noviembre de 1314, el rey cae de su caballo durante una cacería cerca de Pont-Sainte-Maxence (bosque de Halatte). Herido, sufre después un trastorno repentino que le impide hablar, lo que algunos interpretan como un accidente vascular.
Transportado en barco hasta Poissy, y luego llevado hasta Fontainebleau, muere allí el 29 de noviembre de 1314, tras casi veintinueve años de reinado.
Felipe IV se asocia a una práctica funeraria capeta: la tripartición del cuerpo (corazón, entrañas, huesos). Esta división permite multiplicar las ceremonias y vincular la memoria del rey a varios lugares.
La muerte de un soberano puede suscitar rumores y sospechas. Algunas crónicas evocan incluso, a posteriori, acusaciones de envenenamiento. Fundadas o no, estas habladurías muestran la importancia política de la desaparición del rey.