Felipe IV el Hermoso: Estado, fiscalidad y choque con el papado (1285-1314) · PLENA EDAD MEDIA
El conflicto entre Felipe IV y el papado no es solo religioso: trata sobre la soberanía. ¿Quién puede imponer impuestos al clero? ¿Quién juzga en última instancia? ¿Hasta dónde llega la autoridad del papa en un reino?
Las guerras y el Estado cuestan caro. La monarquía quiere gravar al clero; el papado defiende sus privilegios y afirma la autoridad pontificia.
En 1296, la decretal Clericis laicos abre la crisis. Le siguen, en 1297, textos que permiten un apaciguamiento provisional, sin suprimir el desacuerdo de fondo.
A lo largo de los intercambios, el conflicto se vuelve doctrinal y político: el papa afirma una superioridad espiritual que implica una superioridad política, mientras el rey reivindica la independencia del reino en el orden temporal.
En 1302, la bula Unam Sanctam radicaliza la afirmación pontificia: la superioridad de lo espiritual se presenta como superior a lo temporal.
El episodio de Anagni (1303) simboliza la violencia del choque. Abre una nueva secuencia: el papado sale debilitado, y el equilibrio de poderes en Occidente se modifica de forma duradera.
El rey envía a su consejero Guillermo de Nogaret a Italia, donde se le unen adversarios italianos del papa. La operación busca coaccionar al sumo pontífice y hacerlo juzgar: prueba de que el enfrentamiento se ha convertido en un conflicto de soberanía, y no solo en una disputa fiscal.