Felipe IV el Hermoso: Estado, fiscalidad y choque con el papado (1285-1314) · PLENA EDAD MEDIA
El arresto de los templarios en 1307 es uno de los episodios más célebres del reinado. Revela una monarquía capaz de golpear a una orden poderosa en nombre del Estado, de la fe y del orden público.
Los templarios son a la vez una orden religiosa y militar, y un actor económico. Su red y sus recursos los hacen influyentes, pero también los exponen a la sospecha y al control del poder.
El asunto se lleva con una fuerte dimensión política: investigaciones, confesiones cuestionadas, debates religiosos y jurídicos. El papado se ve arrastrado a la crisis, lo que prolonga el choque entre la soberanía real y la autoridad eclesiástica.
En 1312, la orden es suprimida. El episodio se convierte en un símbolo: un rey puede en adelante imponer una solución a un problema que afecta a la Iglesia y a la cristiandad, movilizando el derecho, la fuerza y la administración.
La secuencia se prolonga hasta 1314 con la ejecución del maestre de la orden, Jacques de Molay, en París. El asunto alimenta una memoria duradera y una leyenda negra, en la encrucijada entre la justicia de Estado, la religión y la política.